Tuve que sacudir la melena para evitar que los pelos empapados me impidieran ver el incidente con claridad. El trailer rodaba irrefrenablemente hacia la charca, dejando profundas huellas en el barro. Como en una lenta coreografía, el vehículo continuaba su inexorable marcha atrás, mientras el ayudante de producción no hacía más que gritar y lamentarse, golpeando con desesperación la puerta cerrada a cal y canto. Había olvidado echar el freno de mano y, en esos momentos de pánico con temor a que la enorme mole metálica quedase hundida en el fondo de la poza, no atinaba a encontrar las llaves. Desde lo alto de la gran roca solo se escuchaban los gritos de todo el equipo por encima del rumor de la tormenta. Intentos infructuosos de frenar el inevitable avance hacia la tragedia. El camión avanzaba, las siluetas humanas danzaban en torno a él. Los relámpagos, cada vez más lejanos, iluminaban el metálico torso que se dirigía hacia su lamentable destino. Dentro del trailer, jornadas enteras de trabajo rodadas en carretes de 35 mm, entrevistas, making offs. Todo camino al hoyo mugriento.

-Ya está, a la porra todo el trabajo, Simba -rugió Scar a mi espalda. -Y todo por esa manía de querer hacer el remake artesanalmente, con cámaras antiguas y demás. Ahora nadie se va a creer que somos leones de verdad.

-Lo sé, me parece escuchar a Cathy de producción comentar que van a comunicar a compañía que todo se ha hecho informáticamente con CGI -contesté a Scar. -Grabarán las tomas perdidas con cámaras digitales y ocultarán nuestra existencia, no hay tiempo para otra cosa. Sin los originales y entrevistas, nadie creerá que somos reales. No tendremos ni alfombra roja ni nada. Todos los flashes van a ser para los chuchos de "La dama y el vagabundo" en la convención Disney de este año.

-Que injusticia -se lamentó mi compañero de rodaje. -Ocho horas bajo la lluvia para grabar el climax de la cinta y ahora van a pensar que somos monigotes de ordenador.

-Bueno Scar, seguro que pronto aparece alguna teoría conspiranoica en internet sobre que es técnicamente imposible hacer leones con ese nivel de detalle. Tarde o temprano se descubrirá la verdad.

El soniquete del interior del trailer volcándose nos sacó de nuestro embelesamiento. Ya había medio furgón dentro del barrizal. Al resto le quedaría poco. Enormes burbujas marrones respiraban en los costados del vehículo. Las ruedas parecían saludarnos, en un lento adiós hacia el olvido. La últimas gotas de lluvia acariciaban la luna delantera.

-¿Te hace un café y unos ratoncillos? -pregunté a Scar. Su mirada seguía fija en el hundimiento. -Parece que la tormenta ha terminado, pero se va a quedar una tarde gris.

-Venga, sí. A peor no puede ir el día.


Los dos leones se alejaron colina abajo, dejando atrás el drama del trailer desaparecido. Muchas serían las leyendas que se contarían sobre lo que ocurrió aquella tarde. Fallo humano. Sabotaje de Warner Bros. Rafiki al volante del camión. Pero la verdad nunca se supo.

Comentarios
  • 0 comentarios

Tienes que estar registrado para poder comentar.