MORTIMER & LATIMER CIRCUS


 Salgo de la ducha totalmente empapado, dejando un charco de agua en el suelo, siempre se me olvida dejar la toalla cerca de la ducha. En un par de horas comenzará el desfile que el circo recién llegado a la ciudad tiene organizado con el fin de promocionarse. Mis compañeros y yo vamos a estar en primera fila para observar todo bien, esta noche tenemos misión.

Cuando llegamos, la avenida principal se encuentra atestada de niños expectantes por ver pasar el desfile, ocupando las dos aceras acompañados de sus padres, todos tienen globos impresos con el logotipo del Gran Mortimer & Latimer Circus que un empleado ha repartido. Decían: ´´tienen elefantes, caballos, focas y hasta un gran león blanco traído directamente de Africa del sur´´. ``Se trata de un ejemplar casi único´´ se oía comentar a la gente.

Nuestra pequeña ciudad no se caracteriza por albergar muchos eventos culturales ni tampoco espectáculos. Lo del circo es todo un acontecimiento para la mayoría de los vecinos retrógrados con los que convivo. Resulta que le han negado el permiso municipal en las ciudades grandes cercanas y ha tenido que ser aquí donde van a intentar dar su espectáculo.

Reconozco que el camión que encabeza el desfile me mola. Se acerca por el principio de la avenida, lentamente, es muy antiguo, de color rojo. Me imagino que cuando fue construido, debió de hacer muchos portes antes de convertirse en un elemento publicitario de estilo vintage. Lo conduce un hombre viejo, gigante y calvo con un bigote largo y circular en sus extremos, creo que es el forzudo al que han jubilado de doblar barras de hierro. De vez en cuando toca el claxon emitiendo la sintonía de la cucaracha. Y cada vez que suena la cucaracha sonríe ampliamente, aunque le faltan varios dientes y lanza unos puñados de caramelos a los niños. Tanto las puertas como los lados del camión están pintados con el mismo logotipo que aparece en los globos, se trata de unas letras pomposas de color amarillo donde pone Gran Mortimer & Latimer Circus, y de esas palabras surgen una cabeza de León blanca, otra de elefante sin colmillos, y una última cabeza de un payaso sonriente.

Al camión molón, le sigue otro vehículo en cuyo remolque van bailando al ritmo de Beyoncé, media docena de chicas y chicos jóvenes con pinta de trapecistas, lanzando confeti. Y a continuación, en una jaula remolcada con ruedas... Va preso; un precioso león blanco, grande y fiero, pero con cara de cansado, no tiene ganas de rugir. Seguido de dos elefantes montados por sus domadores y que cada 50 metros se paran y se levantan sobre sus dos patas traseras.

Termina el desfile un grupo a pie de payasos, saltimbanquis y enanos disfrazados de pitufos. No hay rastro de focas ni caballos, tampoco de la mujer barbuda.

Mis compañeros y yo, esta noche vamos a liberar al León y los elefantes; y si quieren los pitufos y el forzudo mellado, también.


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