David abandono la sala del cine. Arrastrando los pies de la furia hasta llegar a las escaleras mecánicas. Donde empezó a arrancarse las cotufas del cabello. Sin preocuparse por su peinado. La gaseosa derramada se había asegurado de arruinar el esfuerzo de su padre para dejarlo decente, igual que arruinaba su intento de lucir casual y elegante.

Igual de inútil que quejarse. Después de todo, ¡todo era culpa de su sombra!

Sintió como las miradas de los curiosos se le echaban encima hasta que salio del centro comercial. Donde todo fue peor. Sin el aire acondicionado y con el sol del medio día sobre el estacionamiento, la gaseosa empezó a volverse caramelo, pegando la ropa a su piel.

Con el molesto ronroneo suplicante de la sombra como música de fondo, siguiéndole desde las sombras. Como siempre.

David no decidía si su sombra era más molesta que de costumbre, sin su aires de superioridad.

Solo quería irse.

—¡Papá! —Exclamo. Al reconocer la camioneta oxidada avanzando en la cola para la salida. Corrió hasta alcanzarlo y tocar la puerta, provocando un frenazo. Pero sin desistir siguió golpeando la pintura oxidada hasta que se abrió la puerta y antes que su padre dijera algo el joven exclamo:

—No paso nada. Solo vámonos. ¡Ok!

—Por su puesto. Ademas, ya me puedo imaginar que paso, estrellita.

David aparta la mirada de su padre y se encuentra con un león oscuro frente a su ventanilla.

—¡Lárgate, sombra inútil!

—No seas malo con tu sombra. Es parte de ti, una parte de mi querido hijo. ¿No estas de acuerdo? —Pregunta a la comadreja neblinosa que se acababa de aparecer en su hombro derecho, la cual asiente.

David solo responde con hastió en la mirada.

—Ademas —continua su padre—, no es por Ulthar que deduje lo que sucedió.

 Antes que David pudiera quejarse nuevos golpe se hicieron sonar sobre la puerta, provocando un nuevo frenazo. Al girar la cabeza vio como Billy era tumbado por Ulthar.

Y quiso morirse en ese mismo instante.

—En lugar de lamentar. Porque no te secas con esta toalla y continuas con tu cita, ¿no te parece?

David solo pudo ocultar su cara entre sus brazos, para disimular su sonrojo y sonrisa mientras su padre le secaba.

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