La mujer llevaba un hacha en la mano. Se aproximaba hacia mí. Yo tenía miedo, estaba atrapada. Mi pequeño cuerpo de dragón no resistiría más, tenía que salir de allí, pero no podía. La mujer llevaba semanas torturándome en busca de información. Nuestro reino llevaba en guerra varios años y los del otro bando me habían capturado al intentar infiltrarme en sus terrenos. Tenía miedo de que ella cortara mis alas porque eran la fuente de mis poderes. Al ser una dragona podía volar y hacer volar objetos. Por alguna extraña razón, las raíces con las que estaba atada anulaban mis poderes. Debía encontrar la manera de escapar de allí. La mujer me dio un hachazo en el brazo y me pegó con el mango en la cabeza. Antes de quedarme inconsciente pude ver que se iba. 

No se cuando ni como, pero noté que algo o alguien me llevaba. De pronto desperté. Abrí los ojos lentamente, la luz me cegaba. Alguien se acercó a mí. Era una elfa, Había otro elfo acompañándola.

-¿Dónde estoy?

-Somos Erwin y Zolden. Estás en nuestra cabaña. Llevas dos días inconsciente. ¿Estás bien?- me preguntó la elfa.

¿Lo estaba? No lo sabía. Aún así asentí con la cabeza.

Pasaron las semanas y ya podía caminar. no estaba recuperada del todo mentalmente pero mejoraba poco a poco. Pasaba las mañanas en el jardín, luego comía con Erwin y Zolden y las tardes las pasaba en la cabaña leyendo o simplemente descansando. 

Una mañana me levanté, desayuné y salí al jardín como de costumbre. Respiré profundamente. Ahí, en ese mismo instante, lo supe. Estaba bien.

Comentarios
  • 0 comentarios

Tienes que estar registrado para poder comentar