El batiscafo ascendió. Según los instrumentos, justo encima había una cueva submarina inmensa. El oceanógrafo Peral se asomó al ojo de buey escrutando la oscuridad.

—Monturiol —susurró—. Activa los focos.

La mujer se dirigió a la consola y levantó todos los interruptores. 

—¡Y a esta profundidad! —La arqueóloga submarina parloteaba emocionada—. ¡Podría servir de base para explorar el fondo atlántico en busca de naufragios! —dijo entusiasmada—. Es el descubrimiento del siglo.

El oceanógrafo no tenía palabras, le parecía imposible creer lo que veía. Enormes pilares jónicos y ciclópeas bóvedas de cantería indicaban que no era una cueva.

Monturiol estalló ante su silencio:

—¡¡¡Di algo!!! —Lo apartó bruscamente, asomándose al ojo de buey—. ¿¡Qué co...!?

El Actis flotaba en una gran laguna interior, frente a una escalinata de piedra de cien metros de largo en la que reposaban veinte enormes trirremes deteriorados. Más allá, en lo que parecía un antiguo puerto abandonado, distinguió decenas de columnas pintadas de carmesí y oro, estatuas cubiertas de polvo y barcas.

Había algo más increíble todavía, hombres con candiles. Arrastraron los botes al agua y cruzaron hacia ellos.

Peral y Monturiol juntaron sus cabezas, contemplando con estupefacción como los extraños abordaban el batiscafo. Escucharon sus pisadas sobre el metal, subiendo. Corrieron hacia la esclusa para bloquearla, presas de un miedo irracional, pero se detuvieron violentamente, confusos y aturdidos.

El líder, de poblada barba negra,  vestido como un hoplita fue el primero en descender por la escalerilla. Miraba a todos lados con lacónico interés, arrogante. Permanecieron callados, perplejos, viendo descender a otros diez togados con espadas de bronce. Parecía una procesión de actores de teatro clásico. El cabecilla les habló:

—Así que podéis descender hasta aquí con esta nave de metal. —Golpeo el casco—. Es sorprendente.

—Esto es un submarino... —replicó Peral—. ¿¡Quiénes son ustedes!? ¿¡Con qué derecho han abordado el Actis!?

—¿Aktis? —dijo el extraño con una media sonrisa—. ¿Adoráis al rayo? ¿Teméis y recordáis a los amos?

A continuación se dirigió a su compañero en un idioma distinto. Monturiol agarró del brazo a su camarada, susurrándole:

—¡¡Es griego!! ¡¡Muy arcaico!!

El asaltante sonrió como si le hubiese escuchado:

—Nuestra ciudad os va a resultar muy interesante, en especial a usted, Ariadna Monturiol. Arihagne, como la hija de Minos, rey de Creta —dijo altivamente—. "La más pura". Recordáis pero no sabéis ni respetáis. Aún.

Peral descubrió que el hombre no había movido los labios, "¿¡telepatía!? ¿Alucinaciones?¿Locura?", pensó dudando de sí. El otro respondió:

—Al contrario, cordura. —Frotó su mentón—. "Telepatía", incluso creáis con las viejas palabras nuevas expresiones. Intuís vuestro verdadero lugar.

Ambos científicos sintieron la imperiosa obligación de arrodillarse ante el extraño, empujados por una fuerza inquebrantable. El hombre pareció crecer y su presencia llenó sus mentes:

—Nunca creímos que pudieseis, simples monos sin pelo, acercaros tanto a los dioses. —dijo señalando a la nave—.  Hemos permanecido atrapados en esta cárcel submarina por miles de años, tras el cataclismo que hundió la Atlántida. Habéis olvidado vuestro puesto en la creación. Saldremos al fin a la superficie para restablecer el legítimo orden y vosotros obedeceréis, como siempre ha sido.

Comentarios
  • 8 comentarios
  • Susana Calvo @Susana 2 months ago

    Tarde o temprano iba a ocurrir; el ser humano se lo esá buscando :-) Muy original y bien documentado. Me ha encantado :-)

  • Jon Artaza @Jon_Artaza 2 months ago

    @Susana Gracias por pasarte por aquí. Las valoraciones han sido muy variadas este mes :D

  • ELEEA B @eleea 2 months ago

    Me has dejado impresionada. Ciencia 'moderna' y la Atlántida. Me ha parecido de lo más original.

  • Felix.B @Felixbel 2 months ago

    Bingo! Ya sabía yo a quien pertenecía esta historia. Excelente relato como siempre.

  • Jon Artaza @Jon_Artaza 2 months ago

    @eleea Pues no lo sé, pero a mi me pareció divertido, en plan "abrir la caja de pandora". Muchas gracias por tu comentario y por pasarte. :D

  • Jon Artaza @Jon_Artaza 2 months ago

    @Felixbel pues si fuiste tú, muchas gracias, los otros jueces fueron inclementes. XD

  • Me encanta el relato. Traer la arqueología y la historia a los relatos para mí siempre es un acierto. Si además lo combinas con ese puntillo misterioso de la Atlántida...

  • Jon Artaza @Jon_Artaza 1 month ago

    @Kalleidoscope Gracias por pasarte a leerlo y además tanto tiempo después. Me alegras el día.


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