Yo no le pedí que entrara en mi vida, sin embargo, se quedó, las llamas nos consumían hace un minuto, ahora, aquella viga me ha traspasado y observo la sangre correr del espacio donde estaba mi mano derecha, irónico, pensaba que ya no podré escribir en el colegio, como si no estuviera muriendo justo ahora…
La primera vez que la vi pensé “esta chica está loca”, corrió hacia mí y rodeó mi cuello con sus brazos como si me conociera de tiempo, no le respondí el abrazo, supe entonces que traería problemas, teníamos un mes siendo amigos por correspondencia, no me conocía en absoluto, si supiera la clase de tipo que soy, no hubiera deseado verme. Venía cada día, nunca con las manos vacías, solía traer platillos que ella inventaba y me esforzaba por ser cortés y no vomitar, me parecía un ser fantástico, no en el buen sentido, no era un hada, más bien un duendecillo, tan risueña, el cabello hecho un lío, pequeña y estresante, sin embargo, le tomé cariño sin siquiera estar consciente.
Yo intentaba actuar indiferente, aunque me tomaba por sorpresa, era como si quisiera verme feliz aún a costa de su tiempo y su propia alegría, cuando la pille sollozando sobre la banqueta, supe los sacrificios que hacía por mí, me enteré por sus amigos que su padre la había golpeado por gastar la mitad de sus ahorros en comprarme ese estúpido cómic de colección que vi en la tienda de revistas, cuando le pregunté qué ocurría, se secó las lágrimas con la sudadera y se arrojó sobre mí para plantarme un beso tan apasionado que hizo arder mis labios y sentir escalofríos en algunos lugares de mi cuerpo, supe que quería besarle por mucho tiempo más, ansiaba contarle la razón de mi frialdad, agradecerle lo que hacía por mí.
Pasaron meses en que Birdy y yo disfrutábamos de nuestra compañía, sentía demasiado cariño por ella aunque creía que si se lo decía, aquello cambiaría mi papel del tipo frío, se perdería el balance, me arrepiento ahora, ella me decía te quiero a diario.
El incendio empezó por ese — de Franz, quería hacer un truco sobre escupir fuego, estábamos en la vieja granja de su padre, el aire arrastró el fuego increíblemente rápido, todos huyeron pero Birdy se atoró en una viga mientras corría, la adrenalina me hizo levantar esa cosa con una fuerza sorprendente, entonces una parte del techo se desplomó frente a nosotros, supe que no saldríamos de allí juntos —vas a subir a mis hombros, saltarás y luego treparé yo ¿me oíste?—, ella asintió con lágrimas en los ojos e hizo todo lo que le indiqué, —gracias por darme sentido— susurré, —te amo duendecillo—, entonces el techo cayó completo sobre mí.
Yo no le pedí que entrará en mi vida, pero llegó con las alas abiertas, a mostrarme que no sabía nada de lo que creía, para darme cuenta de que el amor empezó ahí, con nosotros.

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