Cuando los días tornaron meses perdió la esperanza y el recato. Dejó de avergonzarse al hacer sus necesidades en el mismo cuarto que Carlos, aunque le agradeciera en su interior que se girara para darle una mínima intimidad.

Al principio le culpó de todo. Ella era la esposa del Manco y su guardaespaldas debía protegerla, o, si no, para qué demonios la seguía. Si hubiera hecho su trabajo no estarían prisioneros del cártel de Esteban, oliendo paja podrida y excrementos amontonados. Pasó semanas sin hablarle, ignorándole, contando las horas hasta que su marido la rescatara.

Un día se rompió, comenzó a llorar y no pudo parar. Carlos la abrazó, sin decir nada, solo sosteniéndola hasta que las lágrimas fueron sollozos y los lamentos murieron. Entonces la distrajo hablando de su entrenamiento militar, de su huida ante las palizas de su padre… de su vuelta y de su reencuentro con el Manco. Le explicó la historia que nadie conocía; le habló de la borrachera, de cómo quemaron la casa, de cómo su amigo perdió la mano ante la escopeta del viejo y lo que le hicieron antes de morir. Hablaba sin separar la mirada del techo, sin mirarla. Cuando acabó y bajó la vista no le juzgó, se limitó a besarle. Trató de paliar todo aquel dolor olvidándose de la paja, los excrementos y de su marido que la estaría buscando.

—¿Ves que eres muy puta? —No había oído al hombre entrar y, sin pensarlo, se levantó y le escupió. Esperaba un golpe en respuesta, en cambio alzó el machete.

—No puedo tocarte, princesa, pero… ¿Él? No es nadie. El Manco no lamentará que mate a tu amante.

No lo pensó, simplemente se interpuso entre aquel bruto y el hombre que había llegado a amar. No notó el dolor, vio su mano cayendo al suelo, lejos de ella, vio la sangre brotar, oyó el grito de Carlos, el cuello del traficante al romperse…

—Rosa, no te desmayes, quédate conmigo. ¿Me oyes?

Asintió, débil. Quería quedarse con él, recostarse y oírle decir de nuevo que la quería. Él, práctico, como siempre, le ató el muñón vendándoselo con su camiseta, robó las armas al muerto y prendió la paja.

Fuera, el mismísimo Manco, rodeado de sus lugartenientes, les sonreía desde su pasillo. Conocían aquel lugar, el hijo de puta se había librado de ellos en su propio sótano. Cuando Carlos levantó las manos, mirando la pistola de su antiguo amigo, ella avanzó hacia su marido, despacio, incrédula, apenas consciente.

—¿Vas manca? —Se rio al verla—. Mandaremos la mano a tu familia, pagarán más. Ahora si eres digna de mi imperio.

Llorando se echó en sus brazos y nadie lo vio venir. Ella solo era una cara bonita.

—Mi imperio. Yo soy la Manca ahora. ¿No? —susurró mientras deslizaba el cuchillo entre sus costillas.

Y, levantando la voz, apoyándose en Carlos, dio la primera orden a su cártel antes de perder el sentido.

—Que alguien apague el fuego. ¡Maldita panda de inútiles!

Comentarios
  • 6 comentarios
  • Buenas, @Midyakri Esto es una nota mental que me pongo para cuando vuelva a leerlo esta tarde y te lo comente: "Leer las partes dialogadas con un tono natural y neutral, procura no imitar acentos".

  • Mariagozu @Mariagozu 5 years ago

    ¡Me ha encantado! El giro final, con el juego de los apodos me ha parecido estupendo. Y la relación se fragua poco a poco en apenas unas frases. Un aplauso.

  • Midyakri @Midyakri 5 years ago

    Jajajajajajaja en mi mente suenan con acentazos así que... :P Muchas gracias Mariagozu!!!!

  • Buenas de nuevo. Como ya ha comentado Mariagozu, el giro final es muy bueno, y los requisitos de la prueba bien introducidos. Los pendejos actuando en su línea, y sí, no he podido evitar volver a leer sin teatralizar. Si hay algo que me gusta en los relatos son los diálogos y los de tu historia son muy naturales. Bueno, hasta la próxima. Nos leemos.

  • Raquel Valle @ValleS 5 years ago

    Menudo ejemplo de todo lo que se puede contar en 500 palabras y de cómo dar un giro radical una historia. Me uno al comentario sobre la naturalidad en los diálogos, que me parece algo dificilísimo pero determinante.

  • Midyakri @Midyakri 5 years ago

    Gracias Valle!!! <3


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