Que extraño era el rostro de aquella señora, era obvio que era la mama de alguien incluso podría aun ser la esposa de alguien, sin embargo nadie más estaba aquí, ni el padre que debía proporcionarle el descanso había venido a despedirla, nadie, solo estaba yo, yo había cavado el profundo agujero en lo largo de la noche, después de todo estar en este sitio no me parecía mal, mi trabajo era preparar una estadía confortable en la tierra de los silenciados.

Ser una enterradora haría que mi madre pegara el grito del cielo, “este no es trabajo para una dama” diría ella, pero jamás me he sentido como una dama, al menos no en la connotación que eso conlleva.

El ataúd comenzó a descender lentamente, sin darme cuenta me descubrí despidiéndome de todos, bueno todos es decir muchos, me descubrí despidiéndome de algunos, le dije a dios a mi madre, quien siempre estuvo decepcionada de mí, le hubiera dicho adiós a mi padre si tan solo supiera quien es, le dije adiós a todos mis amigos a todos lo cinco de ellos, de pronto algo azoto mi pecho, había alguien de quien aún no me había despedido.

Comencé a soltar tierra sobre la urna vacía, el sonido de la pala entrando en la tierra seca hacia brotar mis palabras.

-Adiós–dije

Pero, ¿de quien me despedía? Yo no conocía a esa señora ¿por qué en la vida me despedirían de ella? Quizás porque aquella señora me recordaba a alguien, tome la pala con más fuerza, las manos delicadas de esta jovencita tiempo atrás habían muerto.

Arroje otra porción de tierra y escucho su aterrizar en el ataúd sobre mí. ¿Sobre mí? ¿Imposible era yo quien había muerto? Pero como, ¿cómo podía morir y enterrarme a la vez? ¿Como? De pronto los comos dejaron de importar, mis manos usaban la pala para enterrar mi cuerpo y yo fui mi madre. Devastada.

-Hija. ¿cómo pudiste morir así?, tu vida no significo nada, nada, no, imposible no estas muerta esta no puedes ser tu este no puede ser el final de aquellos ojos, despierta hija, despierta.

Que tonta madre, ella debería aceptar que su hija murió, pero espera esa hija soy yo y mi madre ya está muerta, subí mi mirada y me vi, enterrándome en una fosa oscura diferente de lo que debía ser, no, no, aún no he muerto no me descartes, aún hay vida en mí en mis ojos.

-AUN HAY VIDA MALDITA SEA MÍRAME.

Pero fue inútil porción tras porción mi cuerpo fue enterrado hasta que el ultimo ápice de luz desapareció.

Ahí en plena oscuridad recordé de quien debía despedirme. Toby, lo vería en el más allá, no todo estaba terminado entre nosotros.

Desperté agitada. Una lágrima solitaria caía por mi mejilla Toby mi amado esposo, te fuiste y eso no me lo esperaba, pero no desperdiciare la vida que me diste, hasta que te encuentre otra vez.

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