Julia contempló la estatua de un ángel, colocada tras la lápida de su amigo fallecido, Marco. Ya habían pasado dos años desde el terrible e inquietante suceso que dejó consternado a todo el pueblo de Denby. Pero, a pesar del tiempo, Julia seguía recordándolo como el día de ayer.
Todo comenzó una fría y lluviosa tarde de 29 de octubre, en el año 2015. Estaba Julia revisando sus redes sociales cuando, por arte del azar y el destino recibió un mensaje que daría un giro radical a su vida, decía así: no confíes en nadie, no hables con nadie y sobre todo no me busques. Esas fueron las últimas palabras que recibiría de Marco O’Connor, su gran amigo de la infancia. En un principio, dio por sentado que se trataba de una simple broma relacionada con el aburrimiento del muchacho, por lo que no se hubo preocupado. Sin embargo cuando respondió al mensaje no recibió uno de respuesta y eso le asustó un poco, en seguida las dudas asaltaron sus pensamientos. Con el corazón en la garganta decidió comprobarlo acudiendo a su casa. Lo siento, Marco está en casa de un amigo, no volverá hasta dentro de unos días, dijo la madre del muchacho cuando recibió a Julia en el porche. Tras aquel suceso comenzó a invadirla la desesperación y el temor: ¿y si no se trataba de una broma?, ¿y si de verdad su amigo estaba en apuros? Con los nervios a flor de piel, regresó a su habitación para evadirse y olvidarse de la situación tratando de dormir, y así averiguar lo ocurrido al día siguiente.
La mañana del 30 de octubre resultó ser como muchas otras: levantarse, asearse, vestirse y desayunar. Por el momento todo marchaba bien para Julia hasta que vio algo que la dejó impactada y aterrada. Se había formado un gran revuelo al rededor del gran árbol de Derby, el único lugar importante de todo el pueblo. Se aproximó al gentío que rodeaba la escena más grotesca y aterradora que Julia vería jamás: Marco se había suicidado colgándose de la rama más alta del árbol. Aún recordaba los gritos de los más impactados y la fría expresión amoratada de su fallecido amigo. No era imposible, Marco era un chico feliz y despreocupado, no podría haberse suicidado asía como así. Fue entonces cuando decidió colarse en el cuarto de Marco, estaba dispuesta a destapar la verdad sobre su muerte. Aunque lo que acabó encontrando fue más inimaginable de lo que podía alcanzar la imaginación de cualquiera, Tráfico de humanos, asesinos en serie, drogas, y demás elementos contenidos en la conocida Deep web. Extasiada por su hallazgo decidió regresar a su casa y olvidarlo. Pero a su pesar un regalo se postraba sobre su cama, una pequeña cajita envuelta en papel de regalo, en cuyo interior había una nota, junto a una foto de Marco en la escena del supuesto suicidio. Si aprecias tu vida, aléjate de la verdad.

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