"Aun no puedo creer la suerte que tengo",pienso mientras subo las escaleras del edificio, con un caja envuelta para regalo en la mano y una sonrisa en la cara, no puedo esperar por ver la cara de sorpresa de Laura, mi novia cuando llegue al apartamento, sin duda le alegraré la tarde.

Abro la puerta intentando hacer el menor ruido posible, no esta en la sala o en la cocina, por lo que me dirijo a la habitación, encuentro la puerta cerrada se escuchan unos leves sonidos a través de la madera, mi pulso se acelera mientras las imágenes se forman en mi cabeza, no puedo esperar más y abro la puerta de golpe.

Mi corazón se rompe en mil pedazos.

Mi novia, la chica con la que esperaba casarme algún día,la que hizo que cambiase lo que era, esta desnuda sobre otro hombre. ambos se sobresaltan. veo los ojos, abiertos como platos, de ella, levanta los brazos al tiempo que grita que puede explicarlo todo.

Se levanta de la cama y se acerca mi con los ojos llenos de lagrimas, implorando que le permita explicarme. Noto como mi sangre comienza a hervir, y un sentimiento ya olvidado comienza a apoderarse de mi cuerpo. estiro la mano y le ofrezco el regalo.

—Es tu regalo—digo—pero tengo algo mejor.

se que no soy capaz de evitar lo que haré.

Pierdo el control.

Cuando recupero la conciencia estoy corriendo bajo la lluvia, me miro las manos manchas de sangre, escucho a lo lejos el sonido de los autos de policía, "mierda, mierda, mierda " que diablos acabo de hacer, no se supone que esto volviera a pasar. todo debía estar bien ahora.

Busco desesperadamente un lugar donde ocultarme, para mi suerte hay una iglesia no muy lejos de donde estoy, el sonido de las sirenas se acerca cada vez más. Apenas soy capaz de entrar en la iglesia antes que los autos de policía pasen zumbando a lado.

Dentro de la iglesia esta muy oscuro, no puedo distinguir mas allá de unos pocos metros enfrente mio. Un rayo ilumina momentáneamente la habitación revelando una estatua de un ángel con mirada severa y las alas entendidas situado al fondo de la estancia, me quedo mirando su rostro, sus ojos son lo que mas me inquieta parecieran ver dentro de mi mente acusándome por lo que he hecho, por haberme permitido perder el control.

Mi concentración es abruptamente quebrada por un grito ahogado a mi espalda, me giro rápidamente, una chica de no mas de 15 años esta de pie mirándome, se cubre la boca con una mano.

Lo noto otra vez, esa terrible sensación lo que sea que este dentro de mi sabe que no podemos permitir que se vaya. Parpadeo.

La chica esta muerta en mis brazos, con un cuchillo clavado en el pecho. La escena me horroriza no puedo permitir que vuelva a ocurrir tomo el cuchillo y, frente a la mirada del ángel lo clavo en mi garganta.

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