Pablo andaba ilusionado por aquel barrio, preparado con un presente, aseado y bien vestido. Al ver el coche no dudó que lo encontraría en casa. Tocó el timbre y la puerta se abrió.

—Hermano —dijo al verlo.

—Pablo —respondió Marcos con voz queda pero sin poder disimular la sorpresa.

—Cuanto tiempo. ¿Puedo pasar?

—Te dejaría entrar, pero no creo que a Marta le hiciese gracia.

—Da igual, no importa, lo entiendo. No pretendo molestar. —Pablo aceptó el rechazo sin dejar de sonreír. Tras un silencio incómodo se acordó de su regalo—. Te he traído esto, es posible que ya tengas una. Sino, mejor, es indispensable, ha sido importante para mí.

Marcos cogió lo que parecía una caja, la desenvolvió y descubrió una sagrada biblia de tapa dura. Miró a Pablo algo desconcertado. Se fijó en el crucifijo y el tatuaje de un ángel que se insinuaba bajo el corte de la camisa; entonces entendió.

—Una biblia.

—Sí. ¿Te gusta?

—No sé qué decir. —Marcos se quedó traspuesto—. Siento recibirte tan mal, pero no esperaba tu visita. No tenía ni idea, pensaba que seguías en la... —No quiso acabar la frase.

—Ya. Salí ayer. Intenté contactar contigo, pero contestó Marta y me colgó. Supongo que no te lo habrá contado. Me enteré que no has perdido el tiempo con ella, que habéis formado una familia en esta nueva casa. Me alegro mucho por vosotros, es una alegría descubrir que ya soy tío.

—Gracias. Comprenderás que no fuera a verte, ¿no?

—Sí, lo comprendo. Lo que hice estuvo mal, pero que esté aquí es prueba de que he cambiado, por eso te regalo mi redención. Inicié un programa de doce pasos hace un año, conseguí quitarme, hermanito. El señor me ha cobijado, me ha enseñado el camino; me ha curado, está en mí y quiero que esté en vosotros también. Todo va mejor con el señor, créeme.

—La última vez que te vi, solo usabas libros como este para esconder la "merca". ¿Ahora apareces sin avisar y me dices que los lees? Entonces, ¿cómo ha ido la cosa? ¿Has leído un libro y te has "curado"?

—Solo es un regalo. No pretendo que me perdones en un día, Marcos.

—¿Y a dónde irás ahora? ¿Qué harás?

—Esperaba un recibimiento más hospitalario, pero tranquilo, buscaré un hostal por unos días. Luego, a reinsertarme en la sociedad.

De repente se escucharon unos pasos acercarse dentro de la casa. Era Marta.

—¡¿Qué hace este aquí?! ¡Lárgate!

—Lo siento, Pablo —dijo Marcos antes de cerrar la puerta abruptamente en sus narices.

La sonrisa se desdibujó de su cara. Definitivamente no tuvo la bienvenida que había imaginado.

Volvió sobre sus pasos hasta encontrarse sin rumbo ni destino. El ambiente de los barrios que cruzaba cambiaba y la noche acechaba. Llegado al extrarradio, una gente de dudoso ímpetu decidió interactuar con él. Iban drogados.

Pronto descubrió que había un décimo tercer paso sin escribir en su programa de rehabilitación.

Volver a caer.

Comentarios
  • 1 comentario
  • Wolfdux @Wolfdux 4 years ago

    Hola Drow, Me ha gustado la historia, pero me parece incompleta. La cuñada parece demasiado molesta con el protagonista por haber sido un mero drogadicto/traficante. No sé, me falta información para creerme la actitud de ella. Por lo demás la historia fluye perfectamente y tiene un final que cumple con el requisito de la (re)“caída”. He visto un par de cosillas a revisar: “—Cuanto tiempo. ¿Puedo pasar?” hay que ponerle la tilde a “cuánto”. “—Da igual, no importa, lo entiendo. No pretendo molestar.” Tras “importa pondría un punto y tras “entiendo” una coma. Tal cual lo has hecho no me suena del todo fluida. “Sino, mejor, es indispensable, ha sido importante para mí.” Ese “sino” creo, jaja, va separado. La Biblia se escribe en mayúscula, tío… Arderás en el infierno por ello. “Me enteré que no has perdido el tiempo con ella, que habéis formado una familia en esta nueva casa.” Hay un queísmo al inicio: me enteré de que... “—La última vez que te vi, solo usabas libros como este para esconder la "merca". ¿Ahora apareces sin avisar y me dices que los lees? Entonces, ¿cómo ha ido la cosa? ¿Has leído un libro y te has "curado"?” me resulta extraño que entrecomilles “merca” y curado”. El primero puede deberse a un uso coloquial, pero el segundo no. Yo optaría por suprimir las primeras y dejar las segundas para reforzar el significado. Nada más. Un saludo. ¡Nos leemos!


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