A Mar la vida nunca le ha ido tan bien. No es hermosa ni brillante, todo lo ha logrado con esfuerzo, todo salvo Armando. Su vida, su corazón. Armando, quien la quiere de verdad, no solo por su patrimonio sino por ella misma.

Le observa mientras discute con la azafata. Pobrecilla, su hombre es muy duro cuando se enfada. Su hombre, ¡qué bien suena eso! Y cuanto mejorará cuando aterricen y se convierta en su marido.

Mar es, por primera vez, verdaderamente feliz.

Acaricia la caja que Armando le regaló, se ha negado a facturarla, va a ser su primer presente de bodas. Odia tanto volar sola que por momentos desea haber dejado a la azafata sufrir en vez de intervenir y proponer el vuelo separado. En fin, se dice, qué son unas horas si pronto va a ser suyo para siempre.

Por supuesto, tras catorce horas de turbulencias, de estar sentada entre un hombre bastante obeso que no deja de roncar y un bebé chillón, no le sorprende cuando sus maletas no aparecen. Simplemente se dirige, dolorida y de un humor de perros, hacia el control de seguridad portando únicamente su preciado regalo.

Enseguida un guardia maloliente la intercepta y ordena que lo acompañe. El cuarto apesta, incluso más que aquel desaliñado personaje que, sin dejar de amenazarla, le dice que le dé la caja. Trata de resistirse, es su bien más preciado, pero de un golpe seco cae al suelo y comprende que no es una opción. Temblorosa, envuelta en lágrimas, la tiende para observar impotente como destroza el precioso papel que la envolvía. Dentro, un hermoso ángel.

—¿Eres una de las putas de Armando? ¿Eres de las caras? —La sonrisa, que se dibuja en el rostro del bruto al ver su cara de desconcierto, le vuelve más siniestro aún—. No sabes lo que te espera, ¿verdad?

Abriendo la mano rompe en mil pedazos la escultura y su corazón. Entre los pedazos esparcidos en el suelo solo queda una cosa intacta, una bolsa blanca.

Las lágrimas de Mar comienzan a secarse cuando le explica levantándola que esa bolsita es su pago, pero no la mercancía. La mercancía es ella y, ya que Armando no está, él no piensa cobrar solo en ketamina.

Las lágrimas de Mar se agotan al sentir el primer tirón de pelo, el golpe en el costado, el aliento de aquel desconocido vistiendo la piel que su vestido roto ya no puede cubrir.

Las lágrimas de Mar desaparecen con la primera penetración, mientras la sangre corre por sus muslos y se rompe las uñas, hasta entonces siempre impecables, tratando de escapar.

Las lágrimas de Mar se secan y ni siquiera en el prostíbulo mientras se deja hacer, ni siquiera cuando pasa el tiempo y el mismo Armando la usa, sin llegar a reconocerla, vuelven a brotar.

Mar hace tiempo que está muerta y a nadie le sorprende cuando llega su fin.

Comentarios
  • 10 comentarios
  • Ruocco @Catalina 4 years ago

    Un texto muy duro, ciertamente, pero muy bueno

  • Midyakri @Midyakri 4 years ago

    Muchas gracias Catalina! El arco de caida absoluto se me hizo duro :(

  • Mariagozu @Mariagozu 4 years ago

    ¡Qué pasada de relato! La dureza de los últimos párrafos me ha destrozado, pero qué gusto que un relato te cale tanto. Enhorabuena ^^ (Mi protagonista de esta prueba también empezaba con un amor precioso y acababa violada... Mentes perversas y similares las nuestras...)

  • Midyakri @Midyakri 4 years ago

    Que duro el tuyo también!! Nosotras si hay q hacer caer a un personaje lo hacemos caer :s tu relato también me dejó descolocada un buen rato.

  • Raquel Valle @ValleS 4 years ago

    La parte final es increíble, es inevitable que te deje tocada.

  • Wolfdux @Wolfdux 4 years ago

    Como bien dicen los compañeros, un relato duro, pero no por ello menos bueno. Me gusta la fluidez que tiene, el estilo que utilizas y la historia en sí. Hay un par de cosas que me han llamado la atención: “—¿Eres una de las putas de Armando? ¿Eres de las caras? —La sonrisa, que se dibuja en el rostro del bruto al ver su cara de desconcierto, le vuelve más siniestro aún—. No sabes lo que te espera, ¿verdad?” la primera parte del parlamento no me parece natural. El guardia conoce a Armando y sus planes, por lo tanto me choca que pregunte si es o no una de sus putas. El uso repetido en los últimos párrafos de la expresión “Las lágrimas de Mar” dota al texto de una fuerza descomunal. Me ha encantado este recurso. Un placer leerte. ¡Nos leemos!

  • Midyakri @Midyakri 4 years ago

    Hola Wolfdux! Muchas gracias por tu comentario. Tienes razón, quería hacer que más que preguntárselo por querer saberlo fuera por tocarle la moral a la muchacha :/ pero no queda nada claro! le voy a dar una vuelta... Me alegra que la parte de las lágrimas de Mar quedara bien al final, no sabía si me estaba excediendo con el paralelismo (y con la caída total)

  • Midyakri @Midyakri 4 years ago

    Muchas gracias Valle!

  • Audru @LMMateo 4 years ago

    Por fin tengo un rato para empezar a ponerme al día con los relatos y el primero que abro... ZAS. Menudo golpe, qué perfecto, Midyakri. Es tan sincero, tan real, tan duro... que duele. Creo que hoy no sigo leyendo para saborear bien su impacto. Acabas de ganar otra seguidora.

  • Midyakri @Midyakri 4 years ago

    Ohhhh muchísimas gracias :)


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