Despierto solo para sentir como la resaca acude a mí de nuevo. Anoche celebré algo con mis colegas ¿pero el que? A mi también me gustaría saberlo. Noto en mi mano una pequeña forma. La miro preguntándome por que tengo una llave en la mano. Me levanto y voy a la cocina. Necesito un café para la resaca.

El canto de los pájaros y el “brum brum” de los coches rebotan en mi dolorida cabeza. ¿Donde estará Laura?


Me siento en el sofá. Sigo llevando la llave en la mano. La observo. ¿Qué se supone que abres tú?. Laura entra y lleva una caja rosa con un cerrojo. Ella odia el rosa.


— !TACHAN¡ te he traído una sorpresa— dice mientras alza la caja al cielo y cierra la puerta con la pierna.


— Coño, para esto era la llave—digo con sorpresa—¿Que hay en la caja?


— Sí, esta mañana he ido a por cosas que quería meterle—sonríe de manera maliciosa— Esta caja esconde la verdad, mira dentro de ella y deja al descubierto todos tus secretos.


Se me quita la resaca de golpe. Amo a Laura pero todo el mundo tiene secretos. ¿Qué es exactamente lo que sabe?. Empiezo a tener sudor frío y miedo. Se le ve muy feliz, eso me causa un mayor miedo.


—Toma—me ofrece la caja.


Introduzco la llave. Suena el click que sella la destrucción de nuestra relación.¿Me lo merezco por no ser del todo sincero? Puede ser. Abro la caja de Pandora y espero que la tempestad sea clemente conmigo. La caja está llena de lencería de mujer. Es sedosa y muy bonita, fantaseo con lo que podría ser.


—¿Crees qué te estoy engañando Laura?— prefiero mentirle antes de decir la verdad. Soy un cobarde.


—Sé que no me engañas. Saca toda la ropa y no seas tonto, anda—me mira con cariño.


Su mirada me confunde. Llena de amor y ternura. No me mira con odio , si no con compresión. No puedo escapar. Tendría que enfrentarme a esto tarde o temprano.


—Esta ropa no es para ti ¿Verdad?— preguntó con resignación.


—No, es para tí.


—¿Desde cuándo lo sabes?


—Tenía mis dudas la verdad. Cuando conocí a tu familia, tan católica, tan perfecta. Además siempre me has parecido bastante femenino.


—No puedo Laura, tendría que decirle adiós a todo lo que conozco...te perdería a ti, a mi familia, el trabajo. Ser yo mismo es algo que no me puedo permitir.— Me levanto nervioso. Tiemblo de miedo.— ¿Cómo aguantaría el acoso, discriminación y miedo?


— Cariño, tranquila— Laura me mira divertida—No hagas una montaña de un grano de arena. A mi me da igual que seas lo que seas mientras que seas tú. Entre los dos lo superaremos todo. Solo quiero que seas tú.


La miro y me derrumbo. El mundo se divide en dos: lo que se supone que debo ser y lo que soy de verdad. No se si podría empezar de nuevo.


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