— ¿Quién anda ahí? —dijo una voz ronca que se oía en forma de eco por toda la sala.-Se que estás ahí, no seas cobarde.

Pude oír sus pasos, estaba muy cerca y segundos después toda la sala empezó a iluminarse dejándome verlo. Apago la llama de mi mano y salgo de mi escondite quedando cara a cara con aquel ser, que, a la milésima de segundo se abalanza sobre mí atacándome con su brazo metálico, lográndole esquivar mientras preparo otra llama que lanzo en su dirección.

Me doy la vuelta sin moverme del sitio, mi mano sigue elevada mientras me concentraba en mantener el fuego vivo alrededor del cíborg, que consigue pararlo y debilitarlo hasta que cae al suelo.

Oí unas palmadas a mi espalda pero me sigo concentrando mientras dirijo mi mirada al que acababa de entrar.

—Veo que no has tenido problemas. —Se dirige hacia mí con una sonrisa en el rostro y vuelve su mirada hacia el cíborg.- No se moverá, y no creo que se atrevan a venir más.

—La ciencia no puede con la magia, ya deberían saberlo.

—Y aún así se intentan cambiar a ellos mismos para acabar con nosotros. En fin, creo que ya alguien merece un ascenso por mi parte.

—Al fin y al cabo tú lo predijiste, aunque siempre me quedaba la duda si de verdad saldría ilesa.

—Este es nuestro mundo, Dana. Y yo no me suelo equivocar, por lo tanto ahora serás tú quien lo proteja.

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