-Imagínate estar solo en el mundo, aunque estés rodeado de gente, así me sentía yo, -dije con la voz temblorosa-, así me he sentido siempre, puede parecer que tenga la familia perfecta, tengo dos padres que se quieren, -lo recito como si realmente estuviese segura de ello-, dos hermanos pesados que en el fondo sé que me aprecian… -Levanto la vista y sonrío, aunque sea lo último que quiero hacer-. Pero me sigue faltando algo, siempre me ha faltado, por eso cuando aquella noche Peter entró por mi ventana diciéndome que no pertenecía a ese sitio, lo creí al momento, no lo conocía, podía estar mintiéndome, podía no ser quien decía, pero igualmente lo creí, lo creí ciegamente, sabía que no me estaba engañando. -Cogí aire, sabía perfectamente que podía ser que el señor que estaba sentado delante de mis narices no me fuera a creer, y lo comprendía perfectamente.  

 >>Sin embargo cuando me dijo que nos teníamos que ir, no pude evitar girarme hacia mis hermanos, John abrazado a su libro favorito y Michael a su osito de peluche. Los desperté y nos fuimos juntos, Peter, Campanilla, mis hermanos y yo, hacia Nunca Jamás.

 >>Por el camino no pude evitar mirar hacia atrás mínimo seis veces, iba a añorar a papá y mamá, pero debía ser feliz, -recité esas dos últimas palabras como si no doliesen, pero no nos engañemos, claro que lo hacían, y mucho-, tenía que conseguir serlo en algún momento, tan solo necesitaba irme de aquí, desaparecer, olvidarme de lo que fui, de lo que soy y de lo que ahora, tras el accidente, nunca podré llegar a ser. 

 >>Peter repitió esas cinco palabras más de diez veces, << Segunda estrella a la derecha >>, antes de alcanzar las coordenadas, entonces atravesamos las nubes. -Las nubes, cierro los ojos al poder imaginarme de nuevo sumergida entre estas, donde solo existo yo-. Realmente Londres se veía precioso desde esa altura, precioso y diminuto, me hizo pensar en lo insignificantes que podíamos llegar a ser mientras nos creemos muy importantes, mientras creemos que somos el centro del mundo, sin pensar en que existen 7000000000 personas más en el planeta, con otros problemas, más sencillos, más complejos, algunos seguro que ni siquiera se les puede encontrar solución, y mientras yo, me he estado quejando todos estos años de estar sola, mientras estaba rodeada de gente, de gente que me quería, quejándome de no poder moverme de una simple cama, cuando aún puedo hacer muchísimas cosas, cuando aún no he llegado a perder todas las esperanzas en la ciencia y en mi movilidad…. -Se me llenan los ojos de lágrimas, necesito parar o me romperé por completo.

-Wendy, desde luego ha sido un sueño de lo más vívido y emocionante. -Rompe el silencio Mike, mi psicólogo.

Simplemente asiento, sabía que no me iba a creer, pero ha sido real. Mientras él sigue hablando mi gata Lila ronronea y yo me pierdo en ese sonido y mis pensamientos, tratando de aceptar la realidad.

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