La estancia de aire gótico vibra iluminada por candelabros que rebosan cera fundida sobre la mesa repleta de cazos con comida para el convite. Nuestras sombras bailan al ritmo cansino de su vaivén, reflejándose en los cortinajes que cubren paredes y ventanales.

Las cazuelas humeantes colman el ambiente de un cálido perfume alimenticio, mientras bebemos refrescos naturales a sorbos y hablamos en susurros, deseosos de probar aquellos manjares.

Estamos atentos a la llegada de la anfitriona, que se prepara en alguna habitación, más allá de la pesada puerta de madera, por donde esperamos verla bajar los escalones de piedra cubiertos por una alfombra con dibujos arcanos de luz.

Nadie nos apercibimos que una hoja de la puerta se abre lentamente, provocando una corriente de aire sutil y constante. Se hace el silencio cuando vemos que todas las bujías se apagan, una a una, sin que nadie las toque. Solo queda encendido el candelabro central de la mesa.

Entonces la puerta cruje y, en la penumbra, vemos entrar una figura con capa larga y encapuchada. Es alta y por sus formas intuimos que es Jana quien camina hasta la mesa.

De entre los pliegues oscuros sale un brazo pálido que acerca su mano hasta el candelabro, apagando con dos dedos desnudos la última luz artificial de la sala. Luego se acerca a la chimenea principal, único sitio sin cortinajes y se sube a un taburete. Sobre de él deja caer la capa abriendo los brazos. Su desnudez solo está cubierta por un puñado de collares de castañas que reparte entre las mujeres, y ellas, despojándose de sus capas, se los cuelgan en sus cuellos. Jana manda descorrer los cortinajes. Despojándonos también de nuestras capas, los hombres ya desnudos apartamos las telas, descubriendo cristaleras que muestran el telón oscuro de la luna nueva.

—Como todos sabéis —la voz de Jana resuena potente en la sala ahora sombría—, esta noche oscura es la tercera del Samhain, donde cerramos la estación lumínica. Llegamos sin ropas a la vida y en su vital tránsito, lo honramos todos los años en esta Luna Nueva.

Se vuelve hacia la chimenea. Revolviendo en danza manos y brazos enciende el hogar. Iluminada con calidez la estancia, confiere una imagen surreal a la figura de Jana que, al compás de sus palmas, aviva la llama. Cogidos de manos y en círculo a su alrededor, danzamos al ritmo de sus palmadas, con ella enfrentada aún a la luz del fuego, extasiada. Luego, girando sobre su eje, nos toca a todos la cabeza. Carcajea con todo su cuerpo y, antes de ir a tomar asiento en la cabecera de la mesa, con un chasquido de los dedos prende todas las candelas.

—¡Comed, bebed! —grita con solemnidad—. Que el viaje no nos coja con el estómago vacío.


Sentados a la mesa que preside Jana, ella nos habla de la visita al hogar de las hadas, donde promete conducirnos esta noche, a todas y todos aquellos valientes que deseen cruzar el umbral.




Comentarios
  • 3 comentarios
  • Not Today darkman @Farran hace 14 días

    Bueno, lo entiendo un poco cogido con la punta de los dedos. Se describen los cinco sentidos, pero no con los cinco sentidos... Bueno. Imagino que muchos habremos caído en la falta de sentidos descriptores. Pero de todo se aprende. Me quedo con los comentarios que me han ayudado a crecer. Gracias.

  • Jesús @Jesus hace 13 días

    Hoy he comentado dos relatos, puede que este más obtuso de lo normal o que no tenga mis cinco sentidos (no intentaba hacer un chiste malo) puestos en analizar el relato. Dicho eso me ha costado entenderlo hasta el final pero la verdad es que me mola el rollo secta con una anfitriona glamurosa con nombre "místico" (buena elección del nombre). Me ha gustado sobretdodo el relato cuando Janna aparece en la escena. Por lo demás creo que cumples todos los requisitos y haces una apuesta arriesgada. Esta bien pero es algo confuso.

  • Not Today darkman @Farran hace 2 días

    Lo he retocado, siguiendo algún comentario del mes, y lo he enviado a una revista. En año nuevo me dirán si lo aceptan. Lo he alargado un poco más y como no piden detalles de los sentidos la valoración será otra, Ya contaré.


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