Presioné el botón del cilindro que activaba la imagen holográfica. Johnson se sentó a mi lado, intrigado, con la bolsa de café hermetizado. Deslicé el dedo para traspasar la imagen y cambiar de contenido.

     —Vaya, —sorprendí a los otos tres hombres de la habitación— ¿qué les parece, señores?

Los cuatro caballeros nos juntamos en torno al periódico digital.

     —"Hombre de mediana edad fallece debido a un defecto de su traje espacial." —Leyó Brown en alto.

El holograma parpadeó ligeramente antes de mostrar la noticia al completo. Narraba de forma breve como un hombre salió de su módulo vivienda con el traje espacial, dispuesto a recorrer la ciudad de la Luna para realizar la compra. Según la noticia, el traje había fallado y perdido el oxígeno, ahogando al hombre en su interior.

     —¿Sugiere que alguien ha trucado el traje, Williams? —adivinó Smith.

     —Por supuesto que alguien está detrás de esto. Ya saben que los trajes de la compañía N&S...

     —¡Son los más seguros del mundo! —Los otros tres hombre corearon a la vez la canción del anuncio de trajes espaciales.

Johnson abrió el sobre de café hermetizado y lo vertió en una taza, después, añadió agua y formó un líquido marrón.

     —Les propongo una apuesta, caballeros —Dijo mientras removía con la cuchara, y un suave tintineo acompañaba su voz—. Quién antes halle al responsable, se lleva el dinero.

Extendió un billete sobre la mesa, para que todos lo vieran bien.

     —Acepto. —Smith le miraba solemne, después, colocó su billete— Y me llevaré un beso por el camino.

Cogió el ramo de girasoles sintéticos que adornaba la mesa. Luego, guiñó un ojo a sus compañeros. Añadí mi billete, dispuesto a bajarle los humos.

     —Su galantería le llevará a su fin, Smith. Yo seré el primero. Solo queda usted, Brown. ¿Qué dice?

     —Digo que como salgan de aquí con la intención de resolver el asesinato, el próximo en la prensa será el suyo. —Brown había sacado una pistola del bolsillo de la gabardina, y nos apuntaba con gesto seguro.

Los otros tres hombres nos miramos entre nosotros. Solté una risa forzada y extravagante. El novato Brown ocultaba muy mal que el arma no estaba cargada.

     —Parece que Brown quiere jugar sucio. Muy bien. Subo mi apuesta y aseguro que además de ser yo el primero que resuelva el asesinato, Smith acabará muerto.

Se escuchó un portazo. Johnson había huido mientras nadie lo observaba. Brown tiró su arma al suelo y fue corriendo a ponerse su traje espacial. Smith y yo nos quedamos solos en el comedor del módulo vivienda. Él se dirigió hacia su estantería y me dio la espalda.

     —Puede que acabe convertido en un personaje trágico, como propone usted. —Se ajustó la pajarita con una mano y con la otra seguía sujetando el ramo— Pero conseguiré mucho más que usted en toda su vida. Una novia, y un caso bien resuelto.

Dicho esto, Smith abandonó la sala con la galantería que tanto le caracterizaba. 


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