- Y para celebrar nuestro primer aniversario un “muffin” gigante de salmón y queso fresco, tu preferido. Sopla la vela cariño, por muchos más años juntos.

Me apetecía besarlo, abrazarlo, apretujarlo… Ahogarlo. Era extraordinariamente cariñoso, asombrosamente detallista y sorprendentemente un cabrón. No solo disfrutaba yo de “mi” cama y de “mi” Adrián. Era lo mejor y, a la vez, lo peor que tenía. No pude reprimir las lágrimas.

- Mi niña, ¿te has emocionado?

- Sí –soplé la vela y le di un beso en la mejilla- te quiero Adri.

Y, una vez más, no fui capaz de enfrentarme a la ruptura y a soledad.

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