Lena se encontraba de pie frente a la estatua de Carlos III, sonreía feliz porque sentía que pasaba el día más emocionante de su vida, era como si toda su vida había sido una farsa y por primera vez en su existencia hacia lo que deseaba. Ella se observo una vez más deslumbrada por lo que llevaba en su cuerpo, ese vestido flappler color plateado que se adhería a su piel con esos flecos que rozaban sus piernas con solo hacer un mínimo movimiento, Lena sentía la suavidad de sus guantes tan largos que llegaban a cubrir parte de sus brazos, pisaba la superficie del suelo con total elegancia con sus zapatillas de tacos altos color carne y en su cabeza una cinta daba un giro de trecientos sesenta grados iniciando desde el centro de su frente solo para agarrar levemente su pelo castaño. Lena notaba como todos la observaban y se podía imaginar lo que posiblemente podían estar pensando lo demás, pero las cosas le comenzaban a dar igual y solo pensaba que debía hacer las cosas para sentirse feliz y disfrutar su vida. 

Lena camino alejándose de aquella estatua, desplazándose por aquella plaza como si de una pasarela se tratase no por ser engreída sino porque era su forma natural de ser, ella se detuvo en seco frente a la fuente del centro de la plaza al escuchar una voz masculina. 

—  Ya llego el halloween o tenemos fiesta. 

Esas palabras la colerizo y giro sobre su propio eje solo para ver el rostro de quien le había hablado, aquella persona ese encontraba recostada de la misma fuente frente a la cual ella se encontraba parada solo a unos pocos metros de ellas, solo a unos pocos metros de sus puños. "Respira" susurro para si, no quería formar un escándalo solo por una estupidez. Ella noto que aquel hombre estaba haciendo un gran esfuerzo por no ensuciar sus pantalones de la risa y no podía entender que le hacia tanta gracia.

— ¿Recordaste un chisto o tu vida es el chiste?

Ella no podía saber si para otro lo que decía era normal, pero para ella era un insulto guasón, de mal gusto y posiblemente encerrara un gran significado dependientemente desde la perspectiva que fuera tomada. 

El hombre al escucharla cesa sus pequeñas risas no se había puesto serio o enojado simplemente Lena noto que había dejado de reír y al menos era un logro pensaba ella, había salido mejor que acercarse y sacarle la dentadura de la boca por una simple guasa de mal gusto. 

— Me caes bien niña. — Se expreso el hombre hacia Lena.— Creo que eres la primera que me a caído bien entre todas las tías que han pasado por la Puerta del Sol en el día de hoy. 

— Me alagas. 

Contesto Lena, al parecer el hombre no era de tan mala personalidad como se veía a simple vista, aún así  Lena sabia que lo que había ayudado a esa reacción fue su actitud indiferente ante la situación.

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