La sangre caliente me cubre la cara y las manos, gotea de mi barba al pecho y baja por mis muslos. Es la sangre de los sacrificios al inicio del Yule. La sangre de un caballo, dos ovejas y dos cerdos le han traído a mí. Mis plegarias han sido escuchadas.

Frode y Tora , Rey y Reina, presiden el ritual que este año ofrece más sacrificios que nunca. La gente está descontenta. Ha sido un año duro y con la llegada del invierno las cosas están peor que nunca. El rey intenta calmar a la gente con un discurso medido pero vacío.

—Con esta sangre pedimos misericordia a los Dioses y rezamos por una corta época de oscuridad. Nosotros…

—¡Perdónanos Odín! —le interrumpí.

—Nosotros, hacemos lo posible para….

—Odín está en mí. Odín me habla, está conmigo —grité mientras cerraba los ojos y temblaba presa de una excitación que no parecía pertenerme—. Me dice que el Rey no ha cumplido con los dioses, que...—Una voz ronca y atronadora salió de mi— ¡Qué la noche será eterna!

Entonces levantó mi mano y doy la señal. La cabeza del Rey rueda segundos después. Lira me mira incrédula con el horror pintado en la cara.

—Hijo…—consigue decir antes de que levante mi hacha y la deje caer en su frente.

La lucha dura poco, como suele ocurrir cuando el enemigo cree ser tu amigo y esta desprevenido. Los hombres del Rey son mutilados por mis aliados.

Lanzo un rugido de victoria. Con la fuerza de Odín. Con Odín en mí. Mis aliados repiten el grito con entusiasmo. Tres días de celebración y de purga seguirán. El día volverá pronto. Se que mejores tiempos se avecinan. Yo soy el rey. Como debía ser, como siempre debió ser.

—¡Sten despierta!

Abro los ojos y veo a mi Padre, el Rey Frode. Creo que me ha despertado con una patada en la cara. Me sangra la nariz.

—Muévete tullido —me grita como siempre —, haz algo útil por una ver en tu vida. Sal a buscar madera para tu madre.

Mi madre Tora, que está cocinando, ignora las agresiones como siempre. Me evanto con dificultad y me pongo las primeras pieles que encuentro sin ayuda de nadie. No es fácil vestirse con una mano.

Todavía es de noche afuera, pero la luz de la luna llena me marca el camino. Un frio intenso envuelve mi cara mientras camino hacia el bosque arrastrando mi pierna inútil. ¡Oh Odín! ¿Por qué me has hecho así? ¿Qué función cumplo en este mundo cruel? ¿Vendrás esta noche de Yule a salvarme? Se que algún día me darás coraje para la venganza. Algún día se acabará esta pesadilla. Algún día seré Rey


Comentarios
  • 5 comentarios
  • Jon Artaza @Jon_Artaza hace 1 mes

    Lo que más me gusta de este relato es la intensidad y la fuerza con el que está dictada cada frase, desde el éxito al fracaso son igualmente hechos con frases poderosas.

  • D.J.B. @DiegoJB hace 1 mes

    Gracias! Una pena como siempre mis faltas de ortografía. Nueva edición y sigo cometiendo los mismos errores : )

  • Hola, Diego, tienes razón en que talvez te he valorado un poco bajo, debiera ser un punto más del que te puse. No suelo suspender a nadie, y ahora me duele haberlo hecho contigo. ¡Aun así, tú has tenido mejor nota que yo! No es que me extrañe, solo lo comento. Ánimo, aquí todos somos buenos, en el fondo ;-) A la próxima notable, seguro.

  • Susana Calvo @Susana hace 1 mes

    Hola, Diego. Me ha gustado mucho tu relato. Me parece que tiene mucha fuerza. Mucho ánimo, es más fácil trabajar las faltas de ortografía que la falta de ideas ;-)

  • D.J.B. @DiegoJB hace 23 días

    Gracias a todos. Trabajando ahora en el siguiente : )


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