Caminamos por el bosque en la fría noche, justo empezó a nevar cuando llegamos al círculo de árboles, estábamos listo para iniciar la ceremonia del Yule, mientras yo y Kalevi buscamos un buen tronco de madera y ramas secas para encender la fogata que avivara y diera calor a la celebración, las chicas comenzaron a organizar todo para el ritual en la mesa de aquella improvisada cabaña a un costado del círculo de árboles, era el tercer año seguido que celebrábamos la festividad desde que nos hicimos practicante de Wicca hace cinco años, hasta ahora todo había resultado bien para los cuatro, para ser honesto muy gratificante; minutos después Kalevi y yo encontramos el tronco y las maderas secas necesarias para hacer la fogata he iniciar los rituales para el dios Sol. Helge llevaba un delicioso pastel de arándanos y nueces, Gilsi se las ingenio para llevar un estofado de cordero y papas asadas, yo lleve las cervezas para no perder la costumbre. Una hora después ya estábamos listo para el ritual con la oración para dicha ocasión: 

No sentimos dolor aunque el mundo esté en vuelto en sueño.

No sentimos dolor aunque el frio sea insoportable.

No sentimos dolor aunque la nieve caiga sin parar.

No sentimos dolor, todo pasará rápido.

Prendemos este fuego en tu honor Tierra Madre,

has creado vida de la muerte, calor del frio.

El dios Sol vive otra vez; el tiempo de luz no para de crecer.

Oh gran Dios Sol bienvenido tu siempre vuelves,

salve Tierra Madre.

La rueda gira el poder arde.

Gran Dios Sol,

te damos la bienvenida a tu retorno.

Que brilles firme sobre la Diosa,

que brilles firme sobre la tierra,

abonando el campo y esparciendo semillas.

Toda bendición sea para ti; renacido del Sol.


Una vez finalizamos la oración nos sentamos alrededor de la fogata que habíamos dispuesto en el círculo de árboles para meditar sobre la festividad y agradecer a los dioses por reunirnos un año más y permitirnos compartir como amigos y hermanos. Afortunadamente dejo de nevar y pudimos bailar alrededor de la fogata mientras cantábamos canciones celtas y vikingas al ritmo del Jouhikko y cerveza toda la madrugada, las chicas en sus atuendos hechos de lana con detalles en piel de animal salvaje igual que Kalevi y yo nos daban ese aire de nórdicos cual vikingo en el siglo VIII, entrada la madrugada Kalevi nos entregó runas como obsequio, fue una total sorpresa de parte suya. Al salir el sol caminamos de regreso a la carretera y retornamos en el autobús que pasó a las 6:17am a nuestras rutinarias vidas, esperando a la próxima oportunidad para reunirnos los cuatro para celebrar otra festividad Wicca o Vikinga.


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