-Aún recuerdo cuando vivía en Barcelona. Por aquel entonces, era una ciudad diferente y yo aun no había conocido a tu padre. En Aquellos días, viví algunas historias de amor y ahora me gustaría contarte un romance que jamás podre olvidar.

La mujer,que se encontraba en su lecho de muerte,Le comentó a su hija que abriera un cajón. Allí encontró una magdalena con una vela al lado. La miró desconcertada, y preguntó por eso. La madre le explicó que sabia que le gustaban mucho y también sabía ,que no llegaría a su cumpleaños. Marta encendió la vela empezando a llorar desconsoladamente.

-Como iba diciendo, conocí a un chico que trabajaba en el puerto y nos hicimos inseparables. Cuando él salia de trabajar,nos íbamos a pasear por la rambla y siempre me compraba flores. Él se sonrojaba al dármelas y yo le besaba suavemente. Un día me llevó al teatro. Había estado ahorrando mucho tiempo. Cuando salimos, fuimos a su casa y puso la radio. Sonaba mi canción favorita. Empezamos a bailar agarrados y cuando aun no había acabado, me dijo que fuéramos a su habitación. Acabamos haciendo el amor por primera vez. Lloraron las dos desconsoladamente.

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