La noche más larga cayó hace rato y la gelidez del viento en el exterior del fäbod es capaz de atravesarte y dejarte sin aliento. El gran tronco arde en el centro del hogar como cada ciclo anual para recordarnos que incluso en el momento más oscuro tenemos una luz. El fuego no debe apagarse. El ritmo incesante en la voz de mormor Hilde me produce tal placidez que me acomodo en el lugar más cercano para poder escucharla mejor. El fuego no debe apagarse. Canta sobre historias que aprendió de niña, al igual que su madre y la madre de su madre y la madre de la madre de su madre y así hasta perderse en el tiempo. El fuego no debe apagarse. Chisporrotea alrededor del tronco. Hace formas con sus volutas y parece que me está llamando. Le doy la mano y camino sobre sus ascuas hacia una puerta. Cruzo el umbral con una sensación extrañamente familiar. El fuego no debe apagarse.

Suena la alarma del móvil como cada día a las 7 de la mañana. Me dirijo al baño a enjuagarme la cara y al levantar la vista… ¿desde cuándo soy pelirroja?

Comentarios
  • 3 comentarios
  • Gran relato, y con las palabras justas, sin excesos, cumple con tanta sencillez los requisitos del reto, que hasta me da coraje no haber escrito lago parecido yo, dicho con cariño. Siempre quiero ser tan breve como este tuyo, pero siempre se me va la mano, y la cabeza. Felicidades por el micro.

  • Muchas gracias, me alegro de que te haya gustado. Tengo intención de mejorarlo con los comentarios que me aportaron las personas que lo han evaluado, así que si tienes alguna sugerencia soy toda ojos :D

  • Nada que añadir, por mi parte. Haz caso de lo que te han dicho, si lo crees oportuno. Ya sabes que terminar diciendo que todo es un sueño no suela ser bien visto por ciertos teóricos, pero creo que en este caso, por brevedad y la duda del desenlace, que abre nuevas expectativas narrativas que no hace falta alargar, el final es aceptable. Ya te digo, ¡bravo!


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