QT habitaba el Lago de la Vida en Chromee. Todos los habitantes del planeta nacían, crecían y morían ahí. Cuando el desgaste del Lago alcanzaba niveles muy altos, los chromees se encapsulaban y se trasladaban a otro planeta. Solo unos pocos se quedaban para regenerar el Lago y poder albergar a nuevos chromees en el futuro. Los chromees se clasificaban según la percepción que ofrecían de su color interior. Así el primer sexo tenía una tonalidad verde, el segundo amarillo y había un tercer grupo con un tono interior rojo que solo se emparejaban entre ellos. Pero QT se sentía distinto, desde que era diminuto rastreó los pensamientos y percepciones entre los miles de habitantes del Lago, pero no encontró ninguna sensación que se pareciese a la suya. Incluso probó a explorar las ondas de Explorr, la luna de Chromee, pero no hubo suerte, no logró ningún contacto positivo.

Cuando llegó la hora de la mudanza a ChromeeV2, QT se alteró mucho. Apenas podía disimular y mantener un color adecuado y acorde con alguno de los grupos. Permanecer en una determinada zona del espectro electromagnético le desgastaba y le impedía avanzar en sus estudios, en sus otros proyectos y, en definitiva, en su vida. También notaba un cosquilleo eléctrico diferente, pero no sabía de dónde venía ¿Estaría su espectro más distorsionado de lo habitual?

Un día recibió un impulso más fuerte, era una onda electromagnética alterada, diferente al resto de los crhomees que alguna vez había percibido. Al principio se agitó mucho pero por alguna razón le daba calma. Empezó a aislar su patrón electromagnético, el tiempo de duración y el momento en que se producía. La frecuencia y la cadencia de estos momentos fueron aumentando ciclo a ciclo. Siempre le visitaba cuando el Lago estaba en calma. Cada vez lo disfrutaba más, pero, a la vez, le causaba mucha ansiedad. Necesitaba conocer su origen.

El día de la mudanza estaba muy cerca y apenas podía reflejar su fingido color rojo para el resto de la comunidad, sus destellos azules se escapan sin poder evitarlo. Por suerte, los demás pensaron que era una pequeña alteración en su frecuencia debido al gran cambio que sufrirían. Porque los crhomees cuando enfermaban o se alteraban podían reflejar colores diferentes al suyo habitual.

Por fin llegó el gran día, se encapsularon dispuestos a pasar varios ciclos así hasta llegar a ChromeeV2. Recomendaban aletargarse pero QT no lo hizo y por fin percibió con claridad la identidad que tanto ansiaba ver y que le mantenía acelerado.

Soy QTI, soy como tú. Te he estado buscando todos estos ciclos.

Yo también a ti. Soy QT.

Lo sé. Llevamos ciclos enganchados.

Sus ondas electromagnéticas empezaron a vibrar al unísono, creando una especie de canción de colores que ningún crhomee había visto jamás. Decidieron no esconderse cuando se encontraron en ChromeeV2. Muchos no lo comprendieron, pero su sintonía, sus ciclos vibrando en la calma del Lago estaban más allá de aquel arcaico espectro en el que vivían el resto de los crhomees.

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