Ardía el recuerdo de las lunas de Q'nar. Donde la fusión nos arrastró en nuestro primer, y desde ese instante siempre presente, contacto. Q'nar aguardaba con una promesa, la de encontrarnos bajo sus lunas gemelas.

La red latía, recorriendo el universo. Los Khey´tani, mi pueblo, trazamos solitarios su curso guiados por las corrientes solares. El ciclo de nuestra existencia, lo conformaba un viaje a través de las estrellas que jamás percibimos compartir.

Hasta que llegó la lluvia de asteroides con sus miles de fragmentos. Po´thau fue el nombre que decidimos darles a las señales que la siguieron, saturando todos nuestros sentidos. Para concentrarse en una imagen que nos cautivo con la parte más evidente de su mensaje, no estábamos solos. 

Continuamos en la red, aunque esta vez siempre atentos a la próxima evidencia. Deseábamos comprender quien se encontraba tras esa imagen que recibíamos desde los confines del universo. Descifrarla, se convirtió en el desafío que terminó por transformar nuestro camino en una búsqueda. Perseguimos las pistas, hasta olvidar todos nuestros recelos y soñamos con los Po´thau, imaginando sus vidas. Gota a gota la información, nos fue revelada. Invitándonos a evolucionar, guiados por los Po´thau, logramos alcanzar la fusión y con una cristalina claridad se dibujó ante nosotros, lo que siempre nos había conectado. Descubriendo un destino que nos esperaba fuera de la red. En un mota del universo a la que ahora nos dirigimos atraídos por nuevas esperanzas, peregrinamos hacia Q'nar.

Cuando lo alcanzamos, aunque estabamos seguros de que era un recuerdo nacido sólo de la unión de nuestras mentes, sin embargo, sentir la arena de Q'nar, de alguna forma nos reconfortaba como volver al hogar tras una larga ausencia.

Con el cenit de sus lunas, como se nos adelantó, aparecieron los Po´thau a nuestro encuentro.  Abandonamos todas las defensas, ambicionando ese tacto que por fin confirmara nuestra conexión. La que sin querer admitirlo siempre sentimos y que habíamos anhelado. Desde que aquella primera imagen se cruzará con nosotros en la red.

Al estar tan cerca. Esencia, energía y carne, se atraían irremediablemente. Fundiéndose en un remolino nuestros cuerpos, o lo que una vez fueron Khey´tani y Po´thau se desintegraban, reduciéndose a un mismo polvo de estrellas primigenio. Dando, como nos habíamos prometido, origen a una nueva vida bajo las lunas gemelas de Q'nar.





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