En la galaxia Vutnix se aproximaba un gran acontecimiento. En el planeta central estaban desquiciados preparando todo para sus invitados. Por fin los planetas orbitarios se alinearían con él, produciendo las conexiones entre ellos y permitiendo que cualquier ser de otro planeta llegara al central.

Scamye ya lo esperaba. Por fin podría reencontrarse con Erfboh, aunque solo fuera por poco tiempo. Los portales solo estarían abiertos durante la alineación, después se cerrarían hasta el próximo alineamiento.

Habían mantenido el contacto por hologramas, pero poder sentir la piel húmeda y resbaladiza de Erfboh no tenía comparación.

La cuenta atrás se acabó y las puertas desprendieron una gran luz. Varios seres empezaron a atravesar los portales para encontrarse con sus familias. Scamye buscaba a su amado pero no lo llegaba a ver.

Sintió que se le humedecían las plumas por la parte trasera de su cuerpo. Se dio la vuelta y ahí estaba él, tal y como lo recordaba. Le tembló todo el cuerpo al saber que podría sentirlo durante un tiempo.

Ella había cambiado mucho. Ya le había empezado a cambiar de color las plumas, dejando atrás aquel primer plumaje gris con el que había nacido.

Por su parte, Erfboh estaba asombrado por la transformación de su amada. Él se mantenía igual, pues su especie no tenía grandes cambios entre los ciclos de la vida. Seguía con su piel viscosa y brillante. Tal vez solo había ganado un poco más de estatura.

Miraron el contador, ya había empezado la cuenta atrás para el cierre de los portales. Tenían que aprovechar la ocasión. Se fueron a casa de Scamye, como siempre que pasaba, pues ella era la anfitriona del festival y Erfboh el invitado.

De vez en cuando saltaba una alarma para indicar el tiempo que quedaba para el cierre. Ellos no lo desaprovecharon con hablar, pues para eso tenían los hologramas. Fueron directos a lo que deseaban, tocarse, olerse, oírse suspirar. Con cada alarma le ponían más ganas, notaban que nunca era tiempo suficiente cuando estaban juntos.

Cuando se sintieron sin fuerzas miraron a su alrededor. No pudieron reprimir sus risas al ver la cantidad de manchas pringosas y plumas volando por toda la casa debido a la efusividad del reencuentro. Pusieron el limpiador automático y se fueron acostar.

Estaban agotados y acabaron durmiendo abrazados. La última alarma de aviso sonó, indicando que cualquiera que tuviera que volver a su planeta de origen tenía que presentarse en los portales.

Erfboh vio por última vez a Scamye dormir y se fue. Cuando ella despertó sabía que no lo encontraría a su lado. A cambio, lo que sí halló fue una nota dejada por él.

“Hasta que la Alineación nos vuelva a unir”

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