Las voces llegaban a la mente de Zzt como un rumor. Sabía que no eran suyas, que estaba siendo manipulado, pero les hizo caso. Fascinado por las leyendas, había recorrido las siete galaxias conocidas buscando a la criatura que tenía delante. Ahora, le esperaba el mismo destino que habían sufrido miles antes que él.

—Acepto mi destino –pensó Zzt sabiendo que la criatura podía leer el pensamiento de cualquier ser del universo—, pero antes me gustaría hacerte unas preguntas.

La masa nebulosa que le envolvía cesó su actividad. Nunca nadie antes se le había dirigido así. Parecía ser un simple Antoliano con sus ojos compuestos, su cerebro desproporcionado con respecto a su cuerpo y sus miembros queratinosos articulados. Estaba confuso.

—Adelante. —Resonó en la mente de Zzt después de una pausa.

—¿Cómo te llamas?

—Sé que tengo muchos nombres y por lo que puedo leer en tus memorias los sabes casi todos. En realidad no tengo nombre, pero si quieres uno, el que más se acerca a lo que soy es tu preferido.

—¿El Alma? —preguntó Zzt.

—Sí.

—He leído crónicas sobre ti de todas las épocas. Dicen que existes desde el inicio del universo ¿Qué edad tienes en realidad y en qué planeta naciste?

—No recuerdo mi principio y no creo que tenga final. En un momento dado empecé a ser y desde entonces sigo siendo. Mi primer recuerdo es de un planeta que ya no existe.

—No tienes nombre ni origen. ¿Qué eres? —pensó Zzt sin poder controlarlo.

—Soy uno y soy muchos —respondió El Alma. Uso los cuerpos como energía y almaceno las conciencias para aprender. Todas están en mí y forman uno y eso soy yo.

—¡Entonces es verdad! Almacenas en tu conciencia la sabiduría de todo el universo, su historia y sus emociones. Leer tu mente sería como un sueño hecho realidad para cualquier historiador. Me pasaría una eternidad estudiándote si pudiera.

—Lo sé. Eres historiador intergaláctico. Te educaste en Elitroa y la primera vez que leíste sobre mí te quedaste fascinado. Me has buscado toda tu vida. Percibo tu pasión por la historia y la ciencia pero no solo eso te ha traído a mí. Hay algo más. Hay más que curiosidad, hay admiración, hay amor, amor hacia mí. Tu amor es fuerte. Es puro. Es la esencia del bien en su más pura expresión. Nunca había sentido nada igual dirigido hacia mí.

—¿Pero cómo sabes tanto sobre mi si te acabo de encontrar? — pensó Zzt.

—Cuando me pediste hacerme una pregunta me desconcertaste. No podía disolver tu cuerpo y absorber tu conciencia. Decidí conservarte para estudiarte. Para ti ha pasado un instante desde que me descubriste pero la realidad es que ha pasado mucho tiempo. Todo lo que conoces ya no existe y he tomado una decisión.

—Y…. ¿Cuál es?

—Amarte.

 Y desde entonces El Alma y Zzt son uno y lo serán hasta el fin del universo.

Comentarios
  • 3 comentarios
  • Jon Artaza @Jon_Artaza hace 5 meses

    No se por qué pero hay algo que me recuerda a ese cuento llamado "Pingüinos en el espacio". La idea es buena, hay algo un poco precipitado al final, casi forzando ese "amor" que parece más admiración o veneración incluso. Me falta un poco más de explicación de por qué amor. De todos modos me gusta eso de "he decidido no "matarte" porque te amo" XD

  • D.J.B. @DiegoJB hace 5 meses

    Como siempre la precipitación me pudo. El historiador estaba enamorado de la criatura desde hace muchos años. La criatura le paraliza durante miles de años para estudiar su mente porque le sorprende la petición inicial. En ese tiempo la criatura también se enamora de ella así que en realidad no es de repente. Han pasado muchos años para los dos pero veo que lo queda claro.

  • Felix.B @Felixbel hace 2 meses

    No entiendo por qué el puntaje tan bajo. En realidad está bueno el relato.


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