Ingrid alzó la pistola, apuntando al hombre de la camisa verde. Había esperado aquel instante demasiado tiempo, desde el asesinato de su marido y su hijo. La venganza era lo único que la habría movido desde entonces. Se había relacionado con todo tipo de mafias y criminales, con tal de obtener información y algún arma que pudiese utilizar para ejecutar su venganza. Ahora al fin tenía al culpable a pocos metros de ella.

Billy ignoraba lo que iba a suceder a continuación. Paseaba tranquilo por la calle, acompañando a unos amigos. Al contrario de lo que pensaba Ingrid de él, era inocente. No completamente, claro, había robado alguna que otra vez algo en el supermercado y de joven se coló un par de veces en el metro. Pero no pertenecía a ninguna organización criminal, ni por supuesto, había asesinado a nadie.

Tan solo había tenido la mala suerte de que una mafia había conseguido sus datos y se los había entregado a una mujer desquiciada que no dejaba de preguntar por un asesino.

Comentarios
  • 0 comentarios

Tienes que estar registrado para poder comentar.