...Grita Didier, agitando su gorro entre las risas de los remeros. La chalupa se aleja hacia mi barco, La Sirena. Lentamente abandonan la cala de la isla desierta.

La veintena de hombres en cubierta se despiden entre chanzas. Arrojan por la borda un pequeño tonel con ron al que han amarrado un machete, pedernal y pintado unos cuantos signos obscenos. 

Debo reconocer que se han portado bien, a su manera.

Mientras espero a que la marea traiga a la playa el barril, camino inspeccionando mi cárcel.

En junio de 1809 interceptamos en corso un bergantín inglés de nombre Fortune, cerca de las islas de Cayabó. La Sirena, de menor eslora y mayor velocidad en la ceñida, ofrecía ventaja. Cargamos los cañones y en el cambio de viento cuando nuestra presa, menos ágil, frenó, cruzamos la línea disparando una salva a la arboladura.

No quería dañar la nave, solo hacerles saber que podría. Rasgamos el foque, lo que retuvo su marcha y permitió ponerlos a nuestra merced. Antes de lanzar la segunda andanada habían comenzado a arriar las velas.

El Fortune enrolaba al doble de hombres que La Sirena, pero demasiado jóvenes. Frente a ellos, mis rajagaznates se sobraban. Reclutados en las tabernas de Madeira, Martinica y la Habana eran duchos marinos, criminales y piratas proscritos. Prometí oro y el perdón real si se enrolaban contra el Inglés:

—Incauto su nave en nombre del Rey de España —dije al abordarlo.

El capitán Spalding balbuceaba:

—Hay un lamentable error.

En su camarote ocultaba un gran cofre lleno de doblones de oro, escudos, maravedíes y otras monedas que olían a saqueo corsario inglés por el Caribe:

—¿A quién lleva esto, capitán?

Miró a mi segundo y a mí con incomprensión:

—¡A su rey! ¡Napoleón ha invadido su país! ¡Ahora somos aliados contra los franceses!

Disimulé mi sorpresa y acallé el gruñido del segundo con una mirada.

—Urbite —le dije a mi contramaestre.— Llevad el oro a La Sirena mientras reviso la bitácora. Que nadie toque un pelo a la tripulación del Fortune.

Me reuní más tarde con él y con Tasende, el piloto. Ambos sabían leer, y tratar a una tripulación de canallas como aquella:

—Dicen la verdad -confirmé.- Habrá que liberarlos. Y arrestar a Didier, es francés -lo había enrolado en la Martinica, huía de la soga por acostarse con quien no debía.

—¿El "moreno"? -Dijo Urbite con media sonrisa.

—Tratadlo bien.

El contramaestre cogió un puñado de monedas del cofre. Respondió:

—Capitán, aquí hay oro para muchas vidas.

—Somos corsarios, no piratas. Servimos al Rey.

—¿Sabe cuantos ingleses hemos asesinado antes de conocerle? Se acabó el perdón real. Puestos a ser delincuentes, mejor ricos -los cañones retumbaron.

No dije nada.

Tasende me miró sin animadversión:

—Muchos querían matarlo, capitán.

Urbite aclaró vehemente:

—¡¡Nadie duda de su pericia marinera!! —Se carcajearon. —Pero creen que nos guardará rencor.

Añadió Tasende:

—Les dije "el capitán no es así". Aseguré, "cuando los franchutes vuelvan a ser aliados puede que él nos ofrezca nuevamente un indulto..."

El contramaestre concluyó:

—"...Hasta entonces, camaradas, con alejarlo de la tentación de denunciarnos es suficiente".

—Perdónenos este pequeño motín, capitán —rieron como niños traviesos.

Comentarios
  • 8 comentarios
  • Susana Calvo @Susana hace 3 meses

    Un relato muy fresco. Me ha gustado mucho y eso que los piratas de primeras no me suelen enganchar, pero estos malandrines sí. Te felicito :-)

  • Jon Artaza @Jon_Artaza hace 3 meses

    @Susana Muchas gracias, así si que se empieza con ánimo la semana. No he visto tu relato en el listado de la prueba de este mes ¿publicaste?

  • Me encanta la estructura que has hecho. Un relato divertido, la cara del capitán tuvo que ser un poema

  • ELEEA B @eleea hace 3 meses

    Muy bueno. Justamente estoy tratando de escribir un relato sobre piratas en estos días pero sé bastante poco al respecto. El tuyo te ha quedado bastante bien. Me ha gustado. Menudi lío de fidelidades en unos tiempos tan cambiantes...

  • Jon Artaza @Jon_Artaza hace 3 meses

    @eleea Además es bastante verídico. Europa lleva en guerra consigo misma milenios. Gracias por comentar!!!

  • Jon Artaza @Jon_Artaza hace 3 meses

    @Kalleidoscope intente que la tripulación, siendo lo peor, en el fondo te caigan un poco bien, al estilo de John el Largo en la Isla del Tesoro. Un canalla simpático. Y si, el capitán debería haber estado más atento a las señales :D Muchas gracias por comentar.

  • Felix.B @Felixbel hace 3 meses

    Muy muy buena historia. Interesante y divertida, me gustó mucho tanto el inicio como el final. Realmente supiste adaptarte muy bien al reto ya quiero leer el siguiente.

  • Jon Artaza @Jon_Artaza hace 3 meses

    @Felixbel Muchas gracias por pasarte por aquí a leerlo!!


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