Roma era una ciudad muy concurrida, en cambio la vida en Venusia, era mucho más tranquila pero como no había trabajo, tuve que irme. Por suerte encontré trabajo como camarero en un restaurante muy conocido de la urbe.

Un día mi jefe me ordenó servir a un nutrido grupo de hombres. Parecían senadores y militares. Cuando les serví, me senté a comer lo más cerca posible de esa mesa para poder oír lo que decían. Hablaban del Cesar ;se había vuelto un tirano. Desgraciadamente no pude escuchar nada más. Mi hora comer terminó y volví al trabajo. Llegaron los Idus de Marzo y Roma era un hervidero de noticias .El Cesar fue asesinado por un grupo de hombres de su confianza. Me acorde que los había visto en el restaurante. Pensé que podría haber informado al Cesar pero quien me habría creído. Solo soy un humilde camarero.

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