Síndrome de Land 1

—Bienvenidos a Fondo de Maelstrom—la melodiosa voz pregrabada resonó a través de las metálicas paredes del transbordador. — Dentro de cinco minutos atracaremos en la rada número cinco, por favor abróchense sus cinturones y prepárense para la maniobra, gracias.
Cinco minutos después el Abyssus Rex atracó y de su interior descendieron los pasajeros, todos afectados por el mal de sima —era su primera vez— y eso se notaba; dolor de cabeza,  náuseas, fatiga y mareos —que son los síntomas más comunes— acompañados a  veces por la afamada “Borrachera Bikini” (ese vértigo fluctuante que hace ver doble en  entornos de luz atenuada.)
La entrada al resort era un claro tributo al “capitaine Nemo.” La pureza de su sencillez y el equilibro entre la luz y el color reforzaban ese ambiente —casi cenobítico— que tanto le gustaba al viejo capitán.
 Mientras los turistas eran  atendidos por el personal los acordes del Preludio nº1 en Do mayor BWV 846, seguidos de una voz llamaron su atención:
— Sean bienvenidos, desde la dirección  les deseamos unas muy buenas vacaciones con nosotros.
Los pasajeros atendieron a aquella voz que parecía salir del suelo.
— Por favor, no se preocupen si sienten alguna que otra molestia poco habitual, es normal las primeras veces.—una ligera sonrisa se asomo en los labios de la locutora— El personal les acompañará ahora en un pequeño recorrido de nuestras instalaciones, para que se habitúen a ellas, antes de acompañarlos a sus habitaciones. No duden en comentar a nuestro personal cualquier cuestión que  les surja  mientras permanecen con nosotros. — Florence cortó la comunicación y se aclaró la voz— así mismo, en breves minutos pasaré a enumerarles las normas básicas que deben de seguir  en este lugar y que tienen escritas, para su consulta, en la página tres de su folleto de viaje. Gracias de antemano por su atención. — y corto la comunicación mientras le daba un trago a su botellín de agua.
 Aun tenía un par de minutos para fumarse un cigarro a escondidas— ¡Va te faire foutre a las normas! Se dijo mientras cerraba la puerta y encendía el cigarro.   

Florence Land llevaba ya más de un año en aquel trabajo y aunque se decía   que ya era hora de dejarlo, no lo hacía. En su mente hacía tiempo que rondaba una idea que poco a poco lo iba acaparando todo…—Tengo que hacerlo, si no por mi padre si por el abuelo Ned. — Florence apagó el cigarro antes de guardarlo en el bolsillo e intento pulsar uno de los dos grandes botones rojos que veía delante de ella en los que estaba escrito: “Attention danger! dépressurisation ne pas appuyer” antes de repetir  por  millonésima vez las dichosas normas que regían la vida en aquel exclusivo “paraíso.”

1 La narcosis de Land un trastorno que se da en algunas personas poco habituadas a pasar largos periodos de tiempo en profundidades Abisales y que se traduce en alucinaciones, euforia o  en fallos a la hora de tomar decisionespor exceso de confianza.

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