Desde una isla en el Pacífico, Coral y Mantarraya intentan llegar a las aguas del Océano Atlántico, su destino, la ciudad de Beitia cerca al Triangulo de las Bermudas la ciudad más hermosa en las profundidades de ese lado del océano, codiciada por muchos, dominada por la raza GALAPACOS, mitad anfibios mitad sirenas, una raza antigua que ha habitado la tierra por miles de años y han tenido que esconderse los últimos mil años de los humanos, -no se Coral, tengo dudas para hacer este viaje- no tengas miedo Manta todo saldrá bien, le dice cariñosamente Coral a su amigo, mientras de adentran en el Océano, necesitan llegar a lo que ellos denominan El Cruce, no es más que una franja de tierra lo suficientemente angosta para cruzar sin embargo es peligrosa ya que esta habitada por humanos que no titubearán para matarlos por el hecho de ser diferentes además de ser una extensa de selva tropical hasta ese momento desconocida por ambos.

Ya llegamos, fueron las palabras de Mantarraya al ver la bahía en frente de ellos, -por donde entramos- pregunta Coral a su amigo -vamos a entrar donde están los manglares- responde Mantarraya. Sin miedo al éxito ambos se internan por los manglares, justo cuando cae el sol al oeste, su plan es avanzar en la noche para estar en el océano atlántico al día siguiente, sin embargo, cuando estaban a punto de llegar a la playa unos bañistas lograron verlos Coral y Mantarraya esperaron lo peor, para su alivio los bañistas salen corriendo al ver los cuerpos escamosos de ambos y sin perder el tiempo, se zambullen en el mar con destino decidido, la maravillosa Beitia.

Ya en las profundidades del Océano Atlántico ambos amigos comienzan a sentirse cómodos mientras siguen avanzando en las profundidades hasta que un arpón logra herir a Coral, en ese momento todo cambia y es una situación de sobrevivencia -voy a morir- dice Coral, mantén la calma estamos juntos, contesta su compañero para intentar tranquilizarla; los Galapacos tenían enemigos en el Atlántico, un detalle que no tomaron en cuenta y que trajo consecuencias nefastas. Al minuto ya rodeados de Atlantes era tarde para arrepentimientos, Coral y Mantarraya fueron llevados como prisioneros en la nave, ellos ignoraban que estaban en guerra; Galapacos y Atlantes se disputan los mares de ese lado del mundo, y, ellos estaban invadiendo su territorio pues sus dominios se extendían desde el Mar Mediterráneo hasta el Mar Caribe dejando solo el triángulo de las Bermudas a sus enemigos. Lástima por los Galapacos aventureros que sin decirles a nadie atravesaron dos océanos y El Cruce para morir a manos de una raza que desconocida, para ellos, hasta ese momento que por los azares del destino nunca fueron informados de su existencia por desgracia para ellos murieron sin conocer ciudad Beitia.



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