Malena oyó a la abuela como le decia a Marieta que no corriera por la duna. Marieta corria cada vez más, contestando a la abuela con nombres imaginarios de bichos que decía ver. Angel siguio a Marieta por la duna, repitiendo una y otra vez que debia hacer caso a la abuela.

El dia de playa iba a ser un caos.

Amanda se introdujo en el agua, esperando que el agua apagara el jaleo en la playa. Se sumergió y se dispuso a bucear mientras sus mal entrenados pulmones se lo permitieran. Se deslizó bajo el agua un buen trecho, hasta que le llamó la atencion un círculo en la arena que parecia emitir luz. Apartó la arena y vió una especie de escotilla cristalina. Sus pulmones comenzaban a recomendarle que subiera, pero aquello era demasiado extraordinario como para dejarlo. Entonces la semiesfera de cristal se abrió, dejando libre un tubo luminoso, en el que parecia haber aire. Se introdujo por él. Efectivamente, habia aire, y sus pulmones se lo agradecieron. Accedió a una sala circular en la que una tenue luz parecia salir de todos lados.

- ¿Quien eres? Una voz tras ella la sobresaltó. Vio a una joven sonriente.

- Amanda. ¿Y tu?

- Atlantis.¡Bienvenida! Amanda miro alrededor y pregunto a Atlantis por el lugar donde se encontraba.

- Oh, eso es facil. Esto es Atlántida.

- ¿La ciudad desaparecida?

- No, la ciudad encontrada. Tú la encontraste.

- Me temo que me debo ir...

- Eso, Amanda. no es posible. Quien pasa la escotilla no sale.

- ¿Y...?

¡Amanda, no te duermas en el agua! Gritó Angel

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