No te volveré a fallar, te lo juro. Sé que fui un cobarde, no debí huir así. Cuando me diste la noticia, yo… entré en shock. No podía pensar en nada, salvo en que no estaba preparado para semejante responsabilidad.

Al meditar sobre ello, después de tanto tiempo, me pregunto: ¿y quién diablos lo está? Millones de personas, en todo el mundo, se enfrentan cada día al reto de cuidar de una criatura y lo consiguen. ¿Por qué no iba a poder hacerlo yo?

El miedo y el egoísmo me llevaron a renunciar al futuro que podría haber tenido contigo. Nuestra familia empezó a crecer y yo no estuve allí para vosotros. Por favor, déjame enmendar mi error. Estoy dispuesto a cuidar de él, a alimentarlo, a recoger sus “regalitos”. Al menos deja que lo vea, aunque sólo sea una vez.

Quiero conocer a nuestro gato.

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