"No te volveré a fallar, te lo juro."

Recuerdo que fue lo que me dedicaste hace tantos años, cuando yo aún no había nacido. Hoy me toca a mí hacerte promesas, aunque soy consciente de que no tengo todas las respuestas.

Tal vez yo no soy lo que tú esperabas. Más alto, puede que más bajo. No soy el chico perfecto para aquella chavala con la que soñabas. Soy más viejo, espero que eso valga. Y si hay alguien que te conozca mejor que yo, entonces quema esta carta.

Por aquí las cosas están un poco como siempre. Nuestra casa acumula cada vez más recuerdos entre las paredes. Algunos de nuestros amigos se han ido, pero otros vienen y te recuerdan que vales la pena. Porque vales la pena, que nadie te diga lo contrario. Papá sigue dando esos consejos tan enrevesados que siempre tardas en pillar. Algunos los he descifrado, otros me cuestan más. Mamá pregunta por mí cada noche y no siempre cojo el teléfono. Llámala de vuelta, ¿de acuerdo? No quiero que seas tan estúpido como yo.

Pero basta de hablar de mí.

Quiero que sepas que estoy orgulloso. A veces me das un poco de vergüenza, lo reconozco, aunque muy en el fondo siento el cariño que siente un hermano mayor. Y, bueno... esto no es fácil confesarlo, pero hace un tiempo me dijeron que madurara y que te dejara de lado. Y lo hice. Por eso, te pido perdón. Hoy trato de enmendarme rescatándote de un cajón, porque me gusta lo que haces y, al fin y al cabo, tú eres yo.

Antes de dejarte mi juramento, te confesaré un secreto: sigo teniendo miedo. Siempre nos han dicho que solo los niños temen a sus pesadillas, pero la verdad es aún más cruda; solo los adultos tienen pesadillas de verdad. El camino se irá complicando más y más. Te lo digo yo, que ya llevo la mitad. Y aunque no estoy cerca del final, ni mucho menos, espero que esto te sirva de ayuda.

No trato de meterte miedo, crecer también tiene sus ventajas. Cuando seas más como yo, las emociones no te parecerán colores tan intensos, serán una gama de grises a la que te acostumbrarás con el tiempo. Esto no es malo. Significa que la vida es un abanico más variado. Este es mi legado.

Bueno, por poco se me olvida el juramento: no me olvidaré de ti, te lo prometo.

Hasta pronto,

Yo de Mañana.

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