No te volveré a fallar, te lo juro.
Fue un momento de estrés, tuve pocos segundos para reaccionar y tomé la decisión equivocada. Si estás leyendo este e-mail, ponte por favor en mi piel. Sé que tú no hubieras hecho lo mismo, que tú te habrías quedado. Porque eres un hombre con las prioridades claras y los objetivos bien marcados. Pero yo no soy tan fuerte como tú, y tuve miedo.
Sonó el teléfono a las siete y media. El bar todavía no estaba abierto y yo no había tomado aún ese café que me tomo cada día a tu salud antes de empezar a trabajar y por el que siempre te di las gracias. Siempre le cuento a mis amigas que tu generosidad no tiene límites. No había dormido bien porque Jorge no había regresado la noche anterior. Mi hijo es de los que avisa cuando va a llegar tarde, o cuando va a pasar la noche fuera. Intenté calmarme pensando que habría pasado la noche con Paula, pero ni con esas fui capaz de conciliar el sueño.
Cuando me dijeron, desde el otro lado de la línea, que Jorge estaba en el hospital, se me congeló la sangre. Dejé lo que estaba haciendo, cogí un taxi (a pesar del esfuerzo económico que eso supone) y recé durante todo el camino para que estuviese bien). Y doy gracias a Dios porque, teniendo en cuenta lo que pudo haber pasado, él está bien. Pero no va a poder seguir trabajando en la obra y el ingreso económico que eso suponía era lo que nos mantenía a flote. Leer tu e-mail me ha hecho perder la esperanza.
¿Podrás perdonarme?
Lola

Te dejaste la puerta abierta y robaron el cambio que había en la caja, unos 150 euros, y el bote de las propinas, que te recuerdo habíamos quedado en compartirlo entre los dos. Era sábado, por lo que he dejado de facturar unos 600 euros tirando por lo bajo. Siento que a tu hijo le tengan que amputar las piernas… pero solo a él se le ocurre subirse a los andamios con semejante viento. Te recuerdo que los dos habéis aceptado trabajar en negro y claro, cuando pasan cosas como esta, no veis ni un duro de los seguros. Si hiciéseis las cosas bien, mejor os iría.
Considero que descontarte solamente 900 euros del próximo sueldo por las molestias causadas es ya bastante generoso. Como mucho, puedo adelantarte los 100 que te corresponderían. Ya me dices.
Acuérdate de que mañana abres tú.
Agustín

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