Víctor necesita ayuda para comer de nuevo.

Solo él, se empeña en ser gladiador siendo un romano libre.

“No se hacer otra cosa” me dijo una vez.

Noto su mano en mi muñeca, y le retiro la copa de vino de la boca.

-Gracias Amia

Sigue comiendo despacio.

Calista, termina de vendarle y sale del salón, los guardias, cierran las cortinas.

Víctor me muestra un higo. Yo niego con la cabeza, y frunce su entrecejo.

Me lo acerca de nuevo.

-No mi señor, no tengo apetito.

Hace una mueca y se toca la cicatriz del labio.

-¿Ocurre algo, Amia?

-Estoy preocupada, mi señor.

Suelta una risa…

-Hace una semana que eres libre, y sigues con eso...

-Lo se, Mi...Víctor, pero...

-No sabes hacer otra cosa…

Sonrío, y él me muestra de nuevo el higo, que cojo y me como...

- No sabemos hacer otra cosa, Amia. No sabemos…ser libres.

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