La figura encapuchada se mueve despacio entre coches de lujo. Es un varón de raza blanca y mediana edad, totalmente desnudo, a excepción de una túnica negra con capucha y un antifaz del mismo tono. Se asoma de vez en cuando y prosigue su marcha hacia la mansión. Sube con cuidado a un árbol que le permite acercarse a un balcón vacío cuya puerta de acceso parece entreabierta. Salta la balaustrada y se cuela en silencio en el iluminado caserón. El murmullo de docenas de conversaciones se mezcla con el sonido de una lejana música de cámara que parece tocarse en directo en alguna de las enormes habitaciones.


Se mueve despacio, cruzándose con varias figuras, todas ataviadas con similares túnicas y antifaces, y tan desnudas como él. Tanto hombres como mujeres, también caucásicos, de entre 20 y 40 años aproximadamente. Hablan en inglés con diferentes acentos, pero él no se para a hablar con nadie, y sigue moviéndose sin prisa pero sin pausa. Va recorriendo todas las habitaciones. Come y bebe de las bandejas que se encuentran repartidas por todas las estancias, observando de lejos las animadas charlas y hasta se para un rato ante los músicos. Pasan las horas, cesa la música, el volumen de las voces se reduce. Él sigue esquivando los encuentros, sin hablar, cambiando continuamente de habitación.


En un momento dado es el único que queda en la planta superior, y cuando baja las grandiosas escaleras principales de mármol se encuentra con que el vestíbulo principal está cubierto de túnicas y antifaces abandonados. Deja los suyos allí y se dirige a una puerta que había permanecido cerrada y de la que provienen ahora todos los susurros.


Desciende por unos antiguos escalones de piedra hasta llegar a una gigantesca estancia circular de techo abovedado en cuyo centro hay pintado en rojo un colosal ojo rodeado por algo similar a un pentáculo de lados curvos. Tras entrar en la enorme sala iluminada por antorchas, la pared se cierra por completo tras él, y todos los demás asistentes comienzan a entonar las mismas palabras ininteligibles una y otra vez, con la misma cadencia que comienzan a juntar sus cuerpos desnudos.


La danza y el cántico se vuelven más frenéticos mientras los cuerpos empiezan a entrelazarse, a unirse, y luego a fusionarse, entremezclándose unos con otros hasta formar una sola mole de carne de la que sobresalen incontables ojos, manos y bocas.


La informe masa se acerca al intruso, que busca inútilmente una salida, y lo rodea hasta estrujarlo por todas partes. El único ser realmente humano comienza un grito que crece y crece de intensidad. La amalgama de cuerpos lo aprieta, devora y consume, un proceso que se alarga durante docenas de minutos.


Cuando al fin cesa el grito, el símbolo arcano del techo se ilumina, y unos tentáculos alquitranados penetran en nuestra realidad llenando todo el lugar. Recogen el ser de carne palpitante y se lo llevan, dejando la mansión en completo silencio. Un año más. 

Comentarios
  • 5 comentarios
  • Al principio me recordó al relato de El Extraño de Lovecraft, después pensé en Eyes Wide Shut, después en Fullmetal Alchemist y terminé de nuevo en Lovecraft. Vaya viaje! XD

  • Ed Gorende @gorende hace 9 días

    ¡Uau! ¡Es exactamnte todo lo que tenía en mente al escribirlo! Solo te ha faltado la película "Society" para pillar todas las referencias :)

  • Jon Artaza @Jon_Artaza hace 9 días

    Pensé en Eyes Wide Shut y luego, evidentemente Lovecraft.

  • Susana Calvo @Susana hace 3 días

    La misma sensación, pensé en Eyes wide shut y luego en Lovecraft :-)

  • @gorende no la he visto, me la apunto


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