Llegaron deslizándose por el tobogán de cristal. Había una fiesta. Anunciaron que sería excitante. Cada vez estaban más apretadas. Algunos testigos señalaron que no se podía respirar del calor que hacía, otros sostenían que este venía del suelo.

—¿Has oído lo de la lluvia? —le dijo Dove a una desconocida.

—Será excitante, al menos espero que acabe con este calor —respondió sin mirarla.

Según otros testigos la fiesta era un experimento para alcanzar la inmortalidad a través de otro estado que provocaría el esperado líquido. 

La nevada de cristales blancos inauguró el evento. Había charlas animadas, saltos y muchas sonreían. Sin duda era el acontecimiento del año. 

Alguien entre la multitud gritó al observar cómo resbalaba el líquido dorado y denso por el cristal. El calor iba en aumento. La sala estaba punto de reventar, los testigos aseguraron que no cabía ni un alfiler. Estaban preparadas para hacer historia, para ser inmortales. Algunas aseguraban que, en realidad, serían Diosas. Eran las Elegidas, así vendieron el paquete de la fiesta. Se desató la locura, empezaron a vibrar al unísono, parecía que iban a estallar en cualquier momento.

La primera murió partida en dos, pero ninguna se percató. Ni siquiera había empezado a sonar la música que se espera en toda fiesta. Luego se sucedieron los estallidos, alguien gritó —¡terroristas!— pero no había salidas de emergencia y  la euforia en el ambiente apagó el grito. Tras las explosiones vinieron las transformaciones y más alboroto. El teatro y la parafernalia superaba las expectativas. Serían Diosas, Elegidas, Todopoderosas. La gloria las esperaba.

Ya no eran bolas amarillas, ahora eran masas informes blancas y muy frágiles. Se apelotonaban unas encima de otras, casi asfixiadas. El panorama cambió de manera radical, aquello ya no era una fiesta. Las supervivientes lloraban, las habían estafado y ahora sus amigas estaban casi todas muertas. Una especie de cazo con cinco apéndices las atrapaba y las depositaba en un de agujero oscuro enmarcado por dentro por unas peligrosas perlas casi blancas  y una carnosidad rosa oscuro por fuera. Un tentáculo rosado las engullía y las empujaba hacía dentro del agujero. El agujero se abría y se cerraba machacándolas a todas  Lo último que escucharon fue el pop-pop-pop de sus compañeras. Y así, puñado tras puñado crujieron antes de morir. Las habían engañado.  Solo quedaron unas pocas sin hacer pop, testigos de la tragedia.

Comentarios
  • 3 comentarios
  • Jon Artaza @Jon_Artaza hace 10 días

    XD Con un tobogán de cristal, nada puede salir mal (y rima)... Salvo si eres una palomita... Siempre lo he pensado, bien mirado somos unos seres muy desagradables llenos de apéndices carnosos y esfínteres húmedos que se abren y se cierran. XD

  • Me he quedado con el culo torcidísimo XD Más que merecido primer puesto, poca nota le veo. Me declaro fan absoluta

  • Susana Calvo @Susana hace 8 días

    ¡Gracias a ambos por comentar! Se me la cabeza un poco jeje. Y sí, somos muy desagradables, si nos tuvieran que analizar otros creo que pensarían que echamos guarrería por todas partes XDDD


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