Cuando Dominic llegó, la fiesta se enmudeció. No todos los días acudía un famoso a un evento para la gente de a pie. Los invitados corrieron a saludarlo y a pedirle autógrafos. Resultaba curioso que quisiera alejarse de las cámaras, aunque el resto entendió que lo hacía para que no se supiera dónde estaba y el local se llenara.


—Ya saben cómo son las redes sociales —decía todo el tiempo.


Y tanto que lo sabían. La última fiesta en la que apareció un famoso por casualidad salió en las noticias y acabó con varios heridos y con el actor escoltado por un grupo de policías. La serie en la que actuaba se canceló debido a la contusión y los aficionados se manifestaron durante una semana en contra de los trabajadores del hotel de la celebración.

Sin embargo, Dominic estaba al tanto de todo ello y había acudido con varios amigos que no eran famosos para que le ayudasen a huir si era necesario.

Ese gesto desconcertó a varias personas y otras se lo tomaron a mal. Tanto que uno de los acompañantes discutió con una mujer hasta que esta se enfadó y le lanzó el cóctel a la cara.

El hombre lanzó un grito que se asemejó más a un rugido de una bestia que a la voz de una persona civilizada. En ese momento, los asistentes se giraron para ver la escena y el marido de aquella mujer corrió a defenderla. 

Los guardaespaldas salieron en defensa de su colega, con Dominic a la cabeza. En ese momento el marido y Dominic se miraron a los ojos.

—¿Qué haces tú aquí? —Vociferó.

—¿Viene un famoso a la fiesta y lo tratas así? —Saltó en su defensa una mujer que estaba comiendo pipas mientras observaba el desencuentro.

—¿Un famoso? ¿Este? —Señaló don desdén.

—¡Claro! Es Dominic Piazza, el presentador del programa de televisión Asalta y gana.

—Creo que te equivocas. Él es poco más que un becario en mi empresa. Yo más bien lo llamaría Don Nadie.


Comentarios
  • 0 comentarios

Tienes que estar registrado para poder comentar