—¡¡Cerdo!! —grita Anuska y le propina un bofetón a Lem, quien boquiabierto contempla cómo sale al jardín.

Un silencio incómodo, cruce de miradas y el salón de Mila y Fiodor se convierte en territorio hostil. Lem se lleva una copa de vodka a los labios y la apura. Se gira para evitar tantos ojos posados sobre él y mira a Anuska fumando delante de la piscina. Poco a poco el sonido festivo regresa.

Cada fin de verano el grupo se reúne en la casa de una de las parejas para divertirse con El juego. El año anterior le tocó a Lem y Sonja y la reunión acabó mal: una semana después ella se marchó de casa. Anuska es su conquista reciente.

—Creo que el ponche le ha resultado amargo a… —dice Yuri—. ¿Cómo se llama?

—Muy gracioso —espeta Mila—, como lo he hecho yo…

—Se llama Anuska —aclara Larissa.

—Da igual, seguro que no vuelve —remata Alexei.

Fiodor está de pie junto al ventanal que da a la piscina. Le acompañan el resto de los chicos. Se ríe de su propia ocurrencia y los demás le hacen coro.

—Habéis roto las reglas —se queja Lem—. No puede tocarme dos años seguidos.

Las chicas asienten y ellos pasan.

—¿Qué le habéis dicho? —pregunta Lem.

—Lo de siempre —contesta Sasha.

—Quiero un repaso desde el principio de la velada —exige Lem—. Entramos y os la presenté a vosotros —. Señala a Mila y Fiodor—. Luego me acerqué a Katja y la cogí por la cintura. La llevé hasta allí, en la esquina, y estuvimos poniéndonos al día durante unos diez minutos. ¿Qué pasó entonces?

—Vino Igor y se la presentamos —dice Fiodor—. Ya sabes cómo es. Le contó que ella nunca había sido tu primera opción.

Lem palidece y mira a Igor apretando la mandíbula.

—Yo le traje una copa —dice Mila—. Y se la presenté a las chicas. Solo hablamos de trivialidades.

—Yo le pregunté qué tal por la agencia —dice Karina—, y le dije que Sonja también trabajaba allí.

Lem deja el vaso en la mesita y grita:

—¡Mentirosa!

—Solo quería divertirme un poco. —Entonces puso los ojos en blanco, apretó los labios y se fue. Por el camino la paró Vanja:

—Le pregunté si era de Moscú, como Lem.

—¡Sois todos idiotas! —dice Lem—. Soy de Odessa, lo sabes de sobra, Vanja.

—Solo estaba jugando. Tú también lo has hecho.

Anuska se da la vuelta, los mira y levanta la mano para despedirse. Va hacia la puerta del jardín, la abre y desaparece.

—¡Caray! Eso sí que es hacer mutis por el foro —dice Alina.

—Ahora lo entiendo .Yo en su lugar también habría reaccionado así —se lamenta Lem—. Me marcho, chicos. Puede que aún la alcance.

—Uf, tenías razón —. Natacha mira a Fiodor—. Esta no vuelve.

—Te toca mover ficha, Lem —espeta Fiodor—. A ver si este año no la cagas...

Lem sale.

—¡Se admiten apuestas! —grita Fiodor. Las chicas pasan y ellos pugnan: Fiodor, Boris, Alexei, Yuri y Sasha, a favor del grupo; Iván y Vanja votan por la chica.

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