El ruido de las máquinas es ensordecedor, pero ya estoy acostumbrada. Llevo cosiendo aquí no sé ya cuánto tiempo… quizás por eso el haber perdido la vista apenas me afecta. Puedo llegar a mi puesto simplemente identificando el olor de cada zona, y los cuchicheos de aquí y de allá. Pasillo central, avanzo hasta el calor de las planchas. Giro a la izquierda unos quince pasos hasta la cháchara de las más mayores. Tres mesas a la derecha hasta mi puesto.

Hoy me duelen las manos, debe ser que me hago mayor, pero tengo que acabar esta pila de camisetas antes de poder irme a casa. Por suerte hoy toca coser algodón. La licra es más fría, y además se me engancha siempre el hilo. Palpo el montón: media hora, cuarenta y cinco minutos más, quizá.

Cojo el siguiente par de telas y las coloco una encima de otra haciendo coincidir los bordes. Es suave. Tiene un pequeño dibujo en el frontal, ¿lentejuelas quizás? Seguro que queda precioso a la luz del día. Brillando con múltiples colores.

Coloco el prensatelas en la parte de la cintura y piso el pedal. La máquina empieza su canto. Subir por el costado, girar en la manga, y listo. Media vuelta, lo mismo por el lado izquierdo. Dejo la prenda en el montón de la izquierda. Khay se encargará de los bordillos y el cuello. 

Me asalta un olor dulce —¿y a chocolate también?— que se acerca. Reconozco a Moeuk a mi espalda antes incluso de que me susurre en el oído. Siempre huele a melocotón.

—Feliz cumpleaños, Phuong. —Su sonrisa es adorable, aún puedo recordarla—. Toma, la hemos hecho entre todas —dice mientras me entrega a escondidas el pastelito—. Puedes marcharte, nosotras acabaremos tu pila.

Me empuja de la silla y enseguida escucho volar de nuevo mi Singer bajo sus manos

Al llegar a casa dejo el paquetito sobre la mesa. Pa y Ma se sientan y enseguida escucho el raspar de la cerilla. Dejo ascender un poco el olor a cera caliente antes de soplar con fuerza, así me quedará el recuerdo más tiempo.

El pastelito está rico. Arroz, azúcar, coco y chocolate. Es una mezcla un poco rara, lo sé. La han hecho especialmente para mí. Me encanta el chocolate. 

En el segundo bocado encuentro un trocito de cera derretida. Me pregunto si será de la vela de uno o la del cero.

Comentarios
  • 0 comentarios

Tienes que estar registrado para poder comentar