“Lo extraño es que no lo descubriésemos antes.”

Caminaba por los pasillos del edificio deslizando la botella de ginebra casi vacía en un intento de mantener los pasos rectos. Eructé y el sabor al vómito y chorizo de la cena de ayer volvieron a mi boca.

“Es un caso extraño. Lamento estas crudas palabras, pero es casi un muerto en vida, Señor.”

Ya, ya… Lo he visto en wikipedia. Ni catatonia ni Cotard. Un tumor como un melón. Casi podía ver lo empalmado que estaba el médico ante un caso como el mío. Que si tenía el hígado destrozado, que si la vejiga de un niño de dos años. ¿Qué se piensa? ¿Que yo no lo sabía? ¡Si me paso todo el día meando!

“Le queda una semana, Señor. Diría que solo un día, teniendo en cuenta su estado. Es un hombre milagro.”

¡Milagro mis cojones! Ya podría comérmelos en este puto día que me queda. Porque me he asegurado de beber lo suficiente para desinfectarme. Que le follen al médico y su interés científico.

Entré en la sala de operaciones. Era una putada de las gordas que no hubiera más alcohol en el edificio, pero las normas de seguridad ordenan que el personal permanezca sobrio en cualquier momento. Claro. Sobrio. Pero nadie habló de sano.

¿Cómo era aquella frase de Oppenheimer? Me dejé caer en la silla de mando mientras intentaba hacer memoria. El tumor no dolía. Si hubiese dolido me hubiera enterado antes. Aunque la pérdida de recuerdos debería haberme ayudado a darme cuenta y…

¡Me acordé!

"Ahora me he convertido en La Muerte, Destructora de Mundos."

Solté unas carcajadas y me di unas palmadas en la barriga. Bien, bien. Este viejo todavía podía acordarse de cómo eran las frases importantes. Solté el aire en un último suspiro, manteniendo la sonrisa en los labios con satisfacción.

¿Debería? No. Está mal. Pero… ¿Qué más da? Me quedan unas horas. Un día. Quizá en un giro loco de los acontecimientos sobreviva a todos. Sobrevivirlos… Es tentador. En cualquier caso, ¿qué más me da?

Miré el panel de control. Nada me lo impedía. Quizá la memoria…

No.

Protocolo de activación:

INICIAR (IN)

PROGRAMAR SECUENCIA TEMPORAL (PST). Mantener 3 segundos para una secuencia de 15 segundos.

LANZAMIENTO AUTOMÁTICO (LA) Presionar inmediatamente después de PST.

Sin perder la sonrisa de los labios, mis dedos se deslizaron por el panel. El Gran Botón Rojo era un añadido. La guinda del pastel.

-Este momento se merece alguna frase importante, supongo -dije viendo la cuenta atrás. Desde las ventanas se podía ver la apertura de las compuertas de los misiles nucleares-. ¡BAH! Al infierno y todos conmigo.

Mientras llegaba el amanecer, mantuve la sonrisa de satisfacción. Posé la vista en el horizonte, en la cúpula de la vieja iglesia y como volaban las cigüeñas. Suspiré cerrando los ojos, ignorando el tañido de las sirenas nucleares. Supongo que esto es lo que llaman “Irse en paz”.

Entonces, las campanas empezaron a sonar.

Comentarios
  • 6 comentarios
  • Susana Calvo @Susana hace 1 año

    Un relato maravilloso. ¡Felicidades!

  • ELEEA B @eleea hace 11 meses

    Wow!!

  • Esredi @Magali hace 11 meses

    @Susana Mil gracias <3 Pensé que no iba a gustar nada y al final, ¡sorpresa!

  • Esredi @Magali hace 11 meses

    @eleea Me alegra que te sorprenda!! jajajaja

  • Jon Artaza @Jon_Artaza hace 11 meses

    XD Bueno, pues el título si que estaba bien puesto... Final apocalíptico.

  • Esredi @Magali hace 11 meses

    @Jon_Artaza El que avisa no es traidor xD Tuve miedo cuando lo ideaba que se me pudiera acusar de semejanzas y al final durante la redacción fue algo como "de perdidos al río" xD


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