Habías planeado todo tres meses antes, lo decidiste aquella vez con los pinceles y temperas, pintando una hoja en blanco, intentando hacer círculos perfectos, lo extraño es que el dibujo y la pintura no es lo tuyo, sin embargo, para tu sobrina, lo es todo. Ella te pedía lápices, pinceles, acuarelas, hojas blancas y demás artículos para dibujar; un día la escuchaste decir qué era una pintora, y, te dijiste para ti mismo, ¡será la futura Olga Sinclair! Inclusive, ella pintó algo para ti en tu cumpleaños, lo atesoras como si se tratase de un lingote de oro.

Durante semanas te preguntabas, de donde sacaría el dinero para armarle el obsequio en navidad, pues, el año te ha tratado con violencia económica, y has visto mermados los ingresos que solías tener en otrora, esto aunado a la crisis de pandemia hizo de tripas corazones los últimos meses del año, esperanzándote a oraciones al creador, con la esperanza qué alguna situación milagrosa cambiara la dinámica de caída libre al oscuro averno. Los meses seguían transcurriendo, el año marchaba a ritmo de procesión en viernes santo con el maldito coronavirus impidiendo un transcurrir normal de la vida.

Una mañana de septiembre saliste con tu sobrina, a esos raros paseos que sueles hacer, la llevaste a la biblioteca, era primera vez que Doris entraba al templo de los libros, su emoción era tal qué, no te quedó más remedio, y a pesar de tener cinco dólares en la cartera, le pagaste el carnet para acreditarla como miembro oficial de la biblioteca. Doris, emocionada, comenzó a consultar libros infantiles ubicados en la sala. Antes de salir del lugar, Doris escoge un libro para llevar a casa, “Harry Potter y la Cámara Secreta”, en ese momento, comenzaste a dudar, ―tal vez le guste más la literatura y tengas que volver a obsequiar un libro―, pero eso ya lo habías hecho en años anteriores, y porque tienes la extraña maña de no querer competir con los regalos tradicionales, ―es lo que abundan en las jugueterías de las diferentes tiendas―, pero tú eres un caso aparte, buscas la diferencia, trascender con los detalles.

Para tu sorpresa, la mamá de Doris consiguió dos libros de Harry Potter, “El Cádiz de Fuego y La Orden del Fénix”; entonces descartaste absolutamente la posibilidad de regalar libros este año, nadie entenderá, por qué asumiste planificar tanto un regalo, cual es el detalle oculto en tu exhaustiva escogencia. Las razones son obvias, ves en ella una artista en potencia, crees fielmente que puede trascender en el tiempo, convertirse el un ejemplo a seguir, o quizás le quieres inyectar la vacuna del arte y la literatura en sus venas. Esa introspectiva de un mundo utópico, te ha hecho imaginar situaciones de un futuro sin una aparente lógica, y en ellos, involucras a personas para que todo tenga sentido.

Dos meses antes de comprar el regalo, llevaste a Doris a otro encuentro de esos raros. Carlos te pidió ayuda con su montaje escénico, y, como siempre, la involucraste en tus actividades filantrópicas, a pesar de que ella no tenía idea qué estaba pasando, el solo echo que estuviera allí era, importante para ti, compartiría, según tu criterio, con personas con esa energía necesaria qué la llenarían de combustible para alcanzar su sueño, sólo a ti se le ocurren esas cosas.

Y en el epílogo del año, el tan insólito milagro, ocurrió, recibiste un mensaje a tu celular, alguien quería negociar tu único bien inmueble que deseabas vender, hubo una tensa negociación, sin embargo, cierras el trato, tu situación económica da un giro de 180 grados, muy en el fondo pensaste en que no era la solución real a tu problema, sino un paliativo, te vinieron a tu mente miles de cosas, que si tu fuerza espiritual parece ser más potente de lo que tu imaginas, tal vez se trata de una epifanía o aquello estaba deseando ocurrir, y, con todo y tu mal humor, cabreos, impotencias y demás calificativo, enderezaste y encaminaste la energía del universo para, técnicamente, parir el regalo perfecto a tu amada sobrina; ella en navidad tendrá su libreta, pinceles, pintura para dibujar, todo lo que ella quiere es dibujar, y de algún modo, has logrado materializar ese deseo. Doris tendrá el regalo perfecto, porque así lo quisiste, ahora, no puedes esperar, ver su cara cuando rompa el envoltorio y revele los instrumentos para el surgimiento del arte de plasmar en lienzos, pinturas que surgen de la imaginación particular de cada artista del óleo y la acuarela, qué emoción.


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