Suena el móvil; lo ignoras, es tu cumpleaños.

Le das la espalda a la mesita y la reposera, caminas descalza hacia la piscina, sales de la sombra de los árboles que rodean la casa de campo, sientes el sol en la piel, miras el cielo. El suelo está caliente, hace viento, das dos pasos, te tiras al agua.

Antes encajaste un cuchillo en el vientre de Ana, ella te miró sorprendida, eso provocó en ti una risa. La dejaste caer en el suelo de la cocina y viste su sangre brotar de la herida, el cuchillo aún en tu mano. Te quedaste ahí, viendo extenderse la mancha en su blusa y hacerse un charco bajo ella; pensaste que se veía como un platillo de nouvelle cuisine.

Volviste a sonreír.

...

El sonido se disuelve en ruido, silencio, oscuridad, burbujas de aire. Abres los ojos, nadas hacia el fondo, volteas hacia arriba, abres los brazos. El mundo distorsionado. Flotas lento hacia la superficie.

Sabes lo que pasará.

Alguien vendrá; los invitados, la policía.

Verán a tu mejor amiga tirada en el suelo con la mitad de su sangre fuera del cuerpo, con los ojos abiertos, las pupilas fijas. Te mirarán aterrados, te preguntarán qué ha pasado, y no podrás evitar sonreír al ver sus caras. Y te dirán: "¡Qué has hecho!" Los oficiales te pedirán que los acompañes, les preguntarás si puedes cambiarte antes.

Uno de ellos querrá entrar detrás de ti. Lo mirarás a los ojos y le dirás muy calmada: "¿te importa?". Él esperará afuera imaginando cómo te desnudas. Tu escribirás en un papel y lo dejarás junto a la fotografía que se tomaron juntas cuando fueron a la playa; sonriendo, en pequeños trajes de baño, gafas de sol, haciendo la V de victoria.

Luego mirarás bajo la cama. Abrirás la caja de zapatos donde guardas la soga rosa con la que te gusta ser atada cuando te follan.

Arrastrarás el banco de tu tocador dejando dos líneas de un color más claro sobre la alfombra y subirás a él. Le harás a la soga un nudo corredizo y la pondrás alrededor de tu cuello. Atarás el otro extremo a la base del ventilador. No podrás evitar sentirte un poco excitada, y sonreír.

Y cuando el policía que fantaseaba contigo, alertado por un ruido, entre a la habitación, te encontrará colgando del techo. Te sostendrá de las piernas levantándote y pedirá ayuda. Llegarán más oficiales; agitados, te mirarán, te bajarán y acostarán sobre la alfombra. Te darán primeros auxilios. Estarás desnuda.

Durante la investigación verán tu móvil, encontrarán diez llamadas perdidas de tu psiquiatra. Y tus medicamentos.

Leerán la nota que dejaste junto a la foto de ambas: "ella arruinó mi vida".

...

Flotas en la superficie, parpadeas, respiras. El suave vaivén te arrulla, estás en paz. Cielo, nubes, pájaros. No oyes el teléfono pues tus oídos están bajo el agua. Sólo escuchas un ruido grave y lejano como romper de olas.

Ella no debió hacerlo.

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