Me encontraba en esa típica reunión de vecinos que se hacía en ese lugar para sí llegar a conocernos mejor. Yo igual no congeniaba con nadie, ellos no hablaban conmigo y yo no hablaba con ellos. Todo iba normal hasta que se sintió un fuerte temblor en el lugar, acompañado del sonido de una explosión. Salimos del lugar rápidamente. Ya todos afuera vimos como el lugar se incendiaba por completo.

-Mi hija, aun sigue ahí-Exclamo ella.

-No podemos hacer nada el fuego se expandió mucho-Hablo un hombre mientras la sostenía.

-Ella está enferma, no puedo dejarla sola-Comenzó a decir mientras las lagrimas salían de sus ojos.

Y al verla salí corriendo directo al fuego. Subí al segundo piso donde sabía que vivían, empuje la puerta con mi peso, logrando romperla. Revise el lugar rápidamente, la encontré en su habitación trate de llamarla pero estaba inconsciente. La tome entre mis brazos y salí con paso rápido, cuando estaba a punto de llegar a la salida, algo me callo en la cabeza, no sé que fue, pero me desplome en el suelo, mientras todo se volvió negro.

Desperté en una cama de hospital, al parecer los bomberos nos encontraron, descubrí que mi mano izquierda quedo en muy mal estando, tanto que pensaron que lo mejor sería amputarla. Durante ese tiempo, ella venia a visitarme como una forma de agradecer el intento fallido de rescate.

-¿Por qué regresaste?, si te soy sincera fue una estupidez-Dijo ella esperando una respuesta.

-Quería hacerme el héroe-Dije simplemente.

Al pasar los días me seguía visitando, y lo que comenzó como una conversación entre desconocimos fue transformándose en cariño.

-Pronto saldrás-Dijo ella con una sonrisa.

-Sí, ya estaba harto de pasarme todo el día postrado-Exclame con pesadez.

-Te acuerdas cuando te pregunte acerca de por qué volviste por mí -Dijo.

-Si-Hable recordando mi respuesta.

-Quiero volverte hacer la misma pregunta y quiero la verdad-Dijo ella resaltando sus palabras.

-Ya te lo dije-Dije tratando de evitar el tema.

-En el tiempo que te conozco, sé que no haces estupideces por cosas tan triviales-Grito ella.

La habitación se apodero de un silencio incomodo.

- Perdí a mi madre en un incendio, ver a la tuya así, me recordó a mi mismo –Confesé.

-¿Como comenzó?-Dijo sabiendo que el tema era delicado.

-Yo lo provoque-Confesé difícilmente.

-¿Tú?-Exclamo sorprendida.

-Sí, era pequeño, había descubierto el fuego y como todo un cavernícola, quemaba todo lo que podía, encontré unas botellas de gasolina y las encendí-Narré como si estuviese reviviéndolo.

-Lo siento-Dijo esperando reconfortarme.

- Dicen que el tiempo todo lo cura-Cite.

-¿Y es vedad?-Pregunto.

-Cuando me cure te lo diré-Le dije.

Salí del hospital y ahora me encontraba tranquilo en sentado en una mesa de una cafetería, sentí que alguien tocaba mi hombro.

-Hola- Me dijo ella sonriendo.

Le devolví la sonrisa.

-Nos vamos-Dijo mientras me daba su mano.

-Sí-La tome y nos fuimos.

-Gracias-Le dije mientras seguía mirando al frente.

-¿Por qué?-Dijo sin entender el agradecimiento

-Por curarme-Dije mientras le plantaba un beso.

Comentarios
  • 0 comentarios

Tienes que estar registrado para poder comentar.