Sabía que no viviría para verlo.

Aun así, se sintió satisfecho cuando envolviendo la caja le pareció más pesada de lo acordado, Ser Benis había sido generoso.

Dormían tranquilos, casi le dio pena despertar a Melian. No compartía su decisión, pero se percató de que entendía cada una de sus instrucciones. Solo así se quedó en paz. Jake había crecido sano y fuerte, y desde luego su linaje no desaparecería.

La puerta se abrió de golpe sobre sus bisagras y choco fuertemente contra la pared. El niño comenzó a berrear.

—El rey reclama tus servicios. —gruño el capitán

Alan no se inmuto, mantuvo la mirada fija en su mujer intentando descifrar si había entendido bien el plan. Sí, no había duda, La caja estaba a salvo.

—Andando—dijo uno mientras ya lo arrastraban.

Un golpe en la oreja le hizo tambalearse, no cayó por que seguían sujetándolo. Entre otros golpes y empujones pudo ver con varios guardias volvían a entrar en la casa antes de quedar inconsciente

La vela se consumía en una esquina de la celda. Alumbrando a un único compañero que miraba una manzana como si del universo se tratara. Y los estandartes del ángel rojo demostrando que estaba en las celdas del rey.

—¿Traidor? —dijo sin dejar de mirar la manzana—Asesino?

—Traidor, imagino….

—¿Hijos?

—Solo uno, pero ahora serán felices.

—¿Porque estas tan seguro?

Se le corto la respiración al recordar como los guardias entraban en su casa. ¿Estarían bien? ¿Habrían encontrado la caja?

—Eh—grito el loco destrozando la manzana contra el suelo— no me gusta que me ignoren.

—Perdón, no he podido evitar recordar a mi familia.

—Una pena si, en fin…—dijo sacándose otra manzana del bolsillo—no es raro que con este personaje como rey haya tantas traiciones. ¿Qué hiciste?

—Asegurarle una buena vida a mi familia eso es todo—dijo mirando la débil luz—Bajo este reinado no conoceremos la paz.

La vela se extinguió antes de que acabare la frase, dejando la celda en completa oscuridad y un incómodo silencio. Pensó en dormir, pero un destello le hizo sobresaltarse y de pronto el loco sostenía otra vela.

—Vaya susto eh—dijo entre risas—la oscuridad es terrible ¿una manzana?

—Porque no?

—Cógela tú mismo —señalando una caja con una sonrisa.

La caja le resulto extrañamente familiar.

—Uy perdona— dijo el loco acercándole la vela…

La fantasmal luz de la vela empezó a iluminar una nota hasta hacerla legible mostrando así el sello real. El ángel rojo. Traidor.

—Que quiere decir esto?

—Mira en el interior.

Y lo vio… dos corazones, uno pequeño, como el de un bebe…

Un guardia oculto en la oscuridad abrió la celda dejando salir al loco.

—No sufras, apenas vas a tener tiempo para llorarlos.

—Majestad—susurro el guardia indicando la salida.

La luz se fue alejando dejando que la agonía y la oscuridad ocuparan su lugar. Destrozando a un hombre que ahora tenía la certeza de que su linaje desaparecería con él.

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