—Quedan cinco minutos. Revisen sus respuestas.

Abro los ojos exaltada y me flagelo mentalmente por haberme quedado dormida. Entonces noto el folio arrugado en la mano. Mierda. No ha sido un sueño.

«abcccdaadccdaadcdaaa»

En un minuto copio las respuestas del papel a la hoja de examen. Cometo un par de errores para no llamar la atención y garabateo una nota en un pedazo de la hoja de sucio.

«¿Quieres salir hoy conmigo?»

No tarda en regresar.

«Te has equivocado de pupitre».

Me río bajito. Pobre Carlos, me he equivocado bastantes veces.

«No. No me he equivocado. Y no. No es broma. Si quieres vivir algo único te veo a la salida del insti. :)»

Sin esperar respuesta entrego el examen y abandono el aula. Tengo un par de cosas que conseguir.

«Casco, café, destornillador, cable, espray».

Él me espera fuera del instituto, apoyado en su moto.

—Tengo una pregunta para ti —saluda.

—Dispara.

—¿Te has vuelto loca?

—Puede. —Cada día que pasa su sonrisa ante mi respuesta me parece más tierna—. ¿No quieres saber dónde vamos?

—Hombre. Dónde vamos y si tu novio me va a partir la cara. Es un fifty-fifty. —Señala a mi espalda y me giro a tiempo de ver a Luis.

—¿Qué haces con este friki? —me espeta mi futuro ex-novio.

—Magia.

—¿Te has vuelto loca?

—Puede. Por cierto, ¿tú y yo? Hemos terminado. —Dicho eso me subo a la moto y señalo a Carlos la avenida—. Vamos a la Torre Mag. No te preocupes por Luis, es imbécil.

Ya en la puerta del rascacielos derramo el café sobre una mujer que trastabilla. El guarda, siempre dispuesto, corre a ayudarla mientras arrastro a un perplejo Carlos hacia el ascensor. Abro el panel y lo cableo para que nos lleve a la azotea. Al piso cincuenta.

—¿Cuándo has aprendido a hacer eso?

—Hoy.

«189451».

Marco el número y salgo.

—Vanesa, ¡para! ¿Qué hacemos aquí? ¿Cómo sabías el jodido código de la puerta?

—Vale, explicación rápida. ¿Ves ese rascacielos?

—No estoy ciego, es inmenso.

—Mi hermana está encerrada ahí. Tú tienes que ayudarme, una vez más.

—¿Estás loca?

—Puede. Yo estoy loca y tú eres un hada. Hemos tenido esta conversación cientos de veces. Lo niegas, lo afirmo, lo niegas y llego tarde. Siempre llegamos tarde a salvarla. Muero, haces magia y vuelta a empezar. Esta vez no pienso discutir.

«Salta»

Sin más, me acerco a él y le beso. No es la primera vez para mí, pero sí lo es para él. La verdad es que pondría mi vida en sus manos. Corro hacia la cornisa y realizo un salto imposible.

Gracias a Dios decide seguirme. Extiende las alas y me atrapa.

—Crees que lo sabes todo, ¿eh? —Me deja en la azotea y sus ojos relucen como un arcoíris en su verdadera forma. Dios, es hermoso—. Estás loca.

—Puede. Es el intento 134. Ha sido un día muy largo. —Le beso de nuevo. Aún no me quiere, pero lo hará—. Vamos allá. De nuevo.

Comentarios
  • 1 comentario
  • Elein @Elein hace 4 años

    Me encanta! Creo que has sabido darle el toque de juvenil ideal, tanto en el caracter descarado de la protagonista, como en el tono coloquial de los diálogos, como la escena inacabable del examen. Ya te lo dije, muy "al filo del mañana", gran idea ^^


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