Otra pelea hizo retumbar las paredes de ese burdel de Trípoli. Sin embargo, el hombre que estaba sobre Chika siguió penetrándola. Entonces cerró los ojos y deseó morir de una vez.

Cuando él llegó al orgasmo, salió de ella y abandonó la habitación. Permaneció tirada en la cama hasta que Hamed entró. Chika reculó hasta la esquina donde se juntaban el lecho y la pared.

—Te lo dije, a los clientes no les gustan las niñas escuálidas. —Dejó en el suelo un plato metálico con gachas y un tenedor—.

La joven se levantó de la cama y gateó hasta la comida cuando su captor se hubo marchado. Tragó con ansia, a pesar de las dificultades de ingerir esa pasta densa sin un cubierto adecuado. Al acabar se acercó a la cubeta que hacía de lavabo para asearse.

Con tan solo diecisiete años, su cuerpo maltrecho ya había padecido palizas y violaciones. Mientras el agua arrastraba los restos de esperma de sus piernas repitió en voz baja el nombre que había causado su desgracia: Boko Haram.

“La educación occidental es pecado” significa el vocablo hausa tras el que se escondían los terroristas islámicos que engañaron a Chika un año atrás. Le prometieron llevarla a Grecia y huir de la violencia en su país. Y lo hicieron. Pero entonces la encerraron en ese antro para que saldase la deuda contraída.

Recorrió con cuidado las pequeñas cicatrices que tenía por todo su cuerpo. La primera vez que trató de escapar le rompieron la muñeca y dos costillas. Siempre la golpeaban por el cuerpo, nunca en la cara. Los hombres obviaban las magulladuras, pero nunca sería rentable con una cicatriz facial.

Tras la primera violación pensó en morir de hambre, pero Hamed tenía más fuerza para hacerle tragar. Tras el primer abuso grupal pensó en ahorcarse, pero su cama no tenía sábanas. Tras la primera paliza para interrumpir su embarazo pensó en cortarse las venas, pero no tenía nada afilado. Sabían que no tenía escapatoria, como las otras jóvenes que poseían allí.

Normalmente Chika no tenía contacto con las demás, aunque en ocasiones coincidían cuando escogían a varias para sexo en grupo. Alguna vez había visto a una siria que estaba cerca de la treintena, aunque parecía muchísimo mayor. El día anterior la habían dejado marchar del prostíbulo. Sus arrugas y su sonrisa mellada se vislumbraron antes de que saliera corriendo de allí. Pero seguiría siendo su esclava: su adicción a las drogas haría que continuara ejerciendo por la ciudad.

Chika no quería acabar como ella. Su deuda se saldaría esa misma noche. Recogió el plato de metal y vio su reflejo. Había envejecido un lustro. Cogió también el tenedor y cerró los ojos tras inhalar con fuerza. Arremetió contra su cara con el cubierto, arrastrando carne, sangre y desesperación. Arremetió una y otra vez hasta que se volvió a mirar en el plato y solo pudo reconocer sus ojos. Dolía, pero se sentía libre de nuevo por primera vez.

Comentarios
  • 5 comentarios
  • Ángela Giadelli @Angie hace 1 año

    Y la otra malosa... Que vaya tardecita toledana me disteis @Midyakri y tú. Luego tuve que ponerme el "I'm walking on sunshine" a toda leche para contrarrestar XD Pero mira que me alegro de que quedaras la primera, Sheyden, porque me encantó tu relato. Me parece que es muy valiente que te atrevieras a poner el foco en un "tema" tan incómodo (y vergonzosamente desconocido). Y el final... es buenísimo también, creo que no podía acabar de otra manera. Buen trabajo, maja. Un saludo :)

  • Muchas gracias, Angie :) Me alegro de que te gustara. Mi vena periodística me obligaba a denunciar lo que está ocurriendo en el mediterráneo con los refugiados, todo lo que no se explica. Este caso es real, aunque hay tan poquita información al respecto que solo me he podido inspirar en él. Hoy en día hay tantos motivos para llorar que cuesta sonreír, pero siempre hay pequeñas alegrías que son un rayito de luz entre tanta oscuridad. ¡Un abrazo!

  • Audru @LMMateo hace 1 año

    Meri, me tocó corregirte y fui yo la que te dijo lo de la frialdad del narrador. Pero si como me dices, te pasa a menudo, no creo que sea frialdad, es estilo. Así que no te rompas los cascos, que has conseguido encontrar tu voz. Por cierto, bien merecido primer puesto. @Angie, a mí también me tocaron los textos de @Sheyden y @Midyakri. Fue una tarde dura, dura. XD

  • Wolfdux @Wolfdux hace 1 año

    Merecido primer puesto con una historia muy dura. Felicidades. Supongo que ya te lo habrán dicho en los comentarios, pero por si las moscas: en el único diálogo del texto sobre la última raya del inciso. Un saludo.

  • Sí, @wolfdux U_U era un diálogo más largo y al recortarlo se me pasó. ¡Merci por tus palabras!


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