En el aeropuerto todo era bullicio, alegría, reencuentos y esperas. Santiago se hallaba, casi, en estos dos últimos grupos; es verdad que esperaba, más nervioso de lo que le gustaría, pero no a un conocido. Lo suyo era un encuentro, iba a conocer, a la que, si Dios quería, sería la mujer de su vida.

¿Cómo se había dejado convencer para esto?

Maldijo a su hermano y sus diosas rusas. A las extranjeras sin papeles y al mismísimo Internet. Se estaba volviendo loco. ¿Cuánto quedaba hasta que aterrizara aquel endemoniado avión?

El anuncio no tenía fotos, solo el dibujo de una hermosa bolboreta. Y bajo esta su nombre Ubiytsa. “Limpia, eficiente, seria y profesional. Amo España y deseo ir. 100.000€”. ¿La llamarían Ubi? El anuncio era extraño, mucho más que otros demasiado directos “Mujer rusa busca matrimonio por papeles” Extraño, sí, pero la siguiente vez que salió a faenar ya no se la pudo quitar de la cabeza. ¿Para qué cien mil euros? Deudas, seguro. Heredadas, probablemente. ¿En que andaría Ubi? ¿Estaría en peligro?

Ubi, Ubi, Ubi ... todo se volvió Ubi. Así que en cuanto amarró la barca marchó a la taberna y le transfirió el dinero y un billete de avión.

Izvinite... Perdón, ¿usted Seb?

Alzó la mirada y por un segundo se olvidó de respirar. Carajo, era la mujer más hermosa que había visto nunca. No pudo responder, se limitó a asentir mientras su futuro pasaba frente a sus ojos.

—Usted cliente, yo estar gustosa de conocer usted. Yo Irinna. Disculpa Español.

—¿No eres Ubiytsa? —por un segundo le pareció ver algo similar al miedo en los ojos de Irinna, después solo pareció desconcertada mientras negaba con las manos.

—No, no, no, no. No diga eso alto. Usted no entiende. Yo solo Ubiytsa para... ¿cómo decirr? ¿Objetivo? ¿Da? ¿Usted llevar mí con él?

La simple idea de llevarla con otro hombre, a su Ubi, le encogió el pecho y le robó un latido. Ignorando el decoro y la diferencia cultural avanzó un paso y tomó su pálida mano con dulzura.

—Eres tú la que no entiendes, cieliño, yo soy él.

La expresión impresionada de ella hizo que mordiera su lengua. No debía asustarla, tenía todo el tiempo del mundo.

—Si llega a saber que eras usted yo habría cobrado menos.

Dos pensamientos se superpusieron en la cabeza de Sebastian; el primero de alivio, le había gustado, serían felices; el segundo de pánico, ¿qué era aquella sensación punzante que le atravesaba el brazo izquierdo? Irinna le había clavado una pequeña aguja en la muñeca.

Cuándo trató de preguntar no pudo, estaba paralizado.

—Yo ama España. En madre Rusia nadie nunca contrata ubiytsa, asesina, para sí mismo. Hermoso país.

Y allí mientras su corazón poco a poco se detenía en conflicto entre la pena y el veneno, mientras veía alejarse a la que sería, efectivamente, la última mujer de su vida, maldijo su estúpido error y su maldita costumbre de enamorarse de humo y espejos.

Comentarios
  • 7 comentarios
  • Raquel Valle @ValleS hace 11 meses

    Un final tan poético como inesperado. Un relato genial que me ha hecho contener la respiración hasta el final. Enhorabuena!

  • Wolfdux @Wolfdux hace 11 meses

    Excelente relato, no me esperaba para nada ese final. Un saludo.

  • Midyakri @Midyakri hace 11 meses

    Muchas gracias!!!!!!!!!! Me emociona que os gustara :)

  • Elein @Elein hace 11 meses

    A mí me pareció absolutamente perfecto! Y eso que lo escribiste con mucha prisa! Está claro que eres una pedazo de escritora :D

  • Midyakri @Midyakri hace 11 meses

    Madre mía, que locura de envío, Elein!!!! Como proposito de año nuevo... Hacer los relatos con tiempo :)

  • Ángela Giadelli @Angie hace 11 meses

    ¿En serio? ¡Midyakri! Cuando empezaba a pensar que te habías dado a la moñería (que nos gusta el romance más que al tonto una tiza a algunas jajaja) me sorprendes con ese giro argumental que me ha dejado muer-ta jajaja! Me encanta, de verdad. Buen trabajo -ahora sí que lo puedo decir con conocimiento de causa-, guapetona.

  • Midyakri @Midyakri hace 11 meses

    wiiii!! muchas gracias, si tenía pinta moña sí jajajajajajaja Algún mes me daré a ello que también los tengo (una tiene su corazoncito y sus meses de sentimentaloidismo!) y todo el mundo esperando un siniestro giro al final. peeeeeeeero no, a comer perdices... @.@ no se ni lo que digo! guapa tu!!


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